martes, 13 de septiembre de 2016

Yo no quiero volverme tan loco

YO NO QUIERO ESTA PENA EN MI CORAZÓN.

Resolví por acostarme, prender la notebook y escribir porque sigo teniendo problemas para dormir. Tengo insomnio, ya perdí la cuenta de los meses que llevo tratando de poder dormirme a un horario razonable, de levantarme antes del mediodía, y de vivir el día sin sueño constante. Sí, ya sé, que es el estrés el que no me permite descansar bien, el que me está volviendo loca, el que no me deja dormir. Pero como ya varias veces dije (si no fue acá, fue en mi cuaderno, y si no, en mi cabeza) para que mi estrés desaparezco tendría que dejar la carrera, y eso no va a pasar, así que acá estamos, intentando calmarlo, al menos.
Cabe decir que me está volviendo loca el estrés y me está volviendo loca el hecho de no encontrar forma de calmarme, de no desesperarme, de desestresarme y poder llevar una vida normal, una vida universitaria sin que sienta que mi salud mental pende de un hilo. Me está haciendo mucho mal, yo solamente quiero sentirme calma.
A veces me siento en la cama a llorar, de repente. Y a los minutos estoy bien, leyendo una fotocopia, cocinando, barriendo. Y me asusta que eso no sea normal. Sí, me asusta desequilibrarme aún más, otra vez. Sé que nunca más voy a tocar fondo, pero mi miedo es que vuelva el sentimiento de angustia permanente que tenía antes de tocar fondo, antes de golpearme contra el piso.
Juro que estoy tratando de buscar ayuda, pero mi situación económica y mi desesperación permanente no estarían ayudando mucho. Con el costo actual de las consultas psicólogicas, mi plata mensual alcanzaría para apenas una al mes, y hasta menos. Mi yo interior está pidiendo ayuda a gritos, sólo que mi situación económica, mi entorno familiar, e incluso mi dificultad para finalmente, solicitar ayuda; tapan sus gritos.
Siento que en cualquier momento mi cabeza va a explotar, y no tengo tiempo de parar a pegar los pedazos. No tengo tiempo de frenar, de parar a pensar. Me sobreexijo demasiado con la carrera, aunque me pese decirlo. Y sé que eso es el causante del 90% de mi querido estrés.
Quiero que me baje calma del cielo, ¿es mucho pedir? Desde acá me reporto, todavía con un poco de cordura. Cambio y fuera, y buenas noches.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Catársis (Volumen I)

A mi vieja:

¿Es necesario que cada vez que estoy mal seas la persona que siempre está ahí para pegarme un poco más? Si me ves en el piso, ¿me seguís pegando, no? Sos mi mamá, y parece que todavía no lo entendés. Sos mi mamá, no mi enemiga. Soy tu hija, no un perro. Soy tu hija, mamá. Soy tu hija, dejá de pegarme con tus palabras, dejá de hundirme más, dejá de humillarme, dejá de burlarte de mis miserias. Soy tu hija, mamá. Y te lo digo con lágrimas en los ojos. Soy tu hija, y te tengo que pedir piedad, cuando no debería. Soy tu hija, y también soy tu blanco favorito para destruir. Te juro que no me entra en la cabeza por qué sos así conmigo. Te juro que a veces no comprendo para qué mierda me tuviste, si me hacés querer morirme. Sí, me tratás tan mal que me hacés desear morirme.
Te juro que no entiendo qué pasó entre esa cantaleta tuya de "Te esperé un montón, sufrí todo el embarazo sólo para tenerte" y la otra cantaleta que reza"sos la peor mierda que tengo alrededor".
Juro que lo pensé, analicé mil veces y no encuentro respuesta coherente a tus mambos para conmigo. Hasta llego a pensar que tenés un desorden mental, porque sino no se explica. No comprendo tu actitud. Y espero algún día poder decirte en la cara que me hiciste y me hacés todo el mal del mundo. Espero poder decirte en la cara que me cagaste la vida, y que me la seguís cagando. Y lo escribo con todo el dolor del mundo. Vos también sos la peor mierda que tengo alrededor.


A (inserte aquí el nombre del susodicho):

¿Por qué después de tanto tiempo seguimos hablando? ¿Por qué después de tanto tiempo seguimos queriendo estar una tarde juntos? Tomando un té, charlando, o simplemente en silencio. ¿Por qué? ¿Vos lo sabés? Porque yo no, y me lo pregunto todo el tiempo desde que me llegan tan seguido tus mensajes, otra vez. Y sí, tengo la duda de por qué durante estos 3 largos años seguimos queriendo vernos las caras, seguimos saludándonos, hablándonos, acordándonos del cumpleaños de uno y del otro, queriendo saber de la vida de uno y del otro.
De mi parte, puedo decir que fue tan fuerte (¿y es?) lo que sentí (¿o siento?) por vos que, sí, todavía me quedan ganas de verte la cara, de saludarte, de hablarte, de desearte un feliz cumpleaños, de saber de tu vida. Y de tu parte, no sé. No sé qué pensás, qué sentís, qué te pasa. Y lo poco que supe, me dolió. Así que tal vez prefiero seguir pensando que te gusta tirarme un huesito (o mensajito) cada tanto como para que siga en tu lista de espera o quizás también, pensás que todo esto de seguir viéndonos las caras, saludándonos y demás, es parte de una amistad.
Ésas serían mis dos hipótesis hasta ahora, y ojalá me equivoque porque cruzarías totalmente los límites de crueldad que te dejé impuestos hace tiempo.
De mi parte también puedo decir, que me harto de pensarte. Me cansa que nunca pueda salir de vos. Me cansa y me enoja. Porque mientras vos obvias mi existencia (y está perfecto), yo tengo ganas de verte, de hablar, de que me calmes este permanente huracán interior que tengo arrasando todo, de un sólo abrazo, de que me tranquilices con tus palabras. ¿Y sabés qué es lo que también me da bronca? Que todavía no pude encontrar otro pibe que genere eso en mí, o al menos algo parecido. Quizás mucho no lo busqué, ahora podría argumentar que la universidad no me deja tiempo de buscarlo, pero ¿antes? Los corrí a todos. Los alejé. Y no sé si eso es tu culpa o la mía pero me enoja.
Este "no poder superarte" ya me asusta y hasta me digo: "estás obsesionada, tenés que empezar Terapia". No sé si es obsesión o qué, lo que sé es que te quise mucho y nunca te lo dije. Tal vez es eso que me guardé, y ahora no lo puedo sacar.


A mi abuela:

Ya pasó un año. No sé si es mucho tiempo o poco, todavía no lo decido. Quiero que sepas que todavía te pienso viva, todavía no hice el duelo, todavía no te suelto. Me rehúso a la idea de que no te voy a ver nunca más y ya hace un año que no te veo. Parecerá tonto pero todavía tengo esperanzas de verte, es como si te hubieras ido de viaje y supiera que algún día te voy a ver otra vez, cuando vuelvas. ¿Cuándo vas a volver? No sé. A veces pienso: cuando vea a la abu le voy a decir tal cosa, o le voy a hacer tal otra. Sí, pienso eso. Y cuando me doy cuenta me digo: La abuela no está, está muerta, entendelo. Pero sigo sin comprenderlo. No sé si algún día lo voy a entender, y no sé qué va a pasar el día en que caiga en la situación. Perdón, fue tan fuerte el temblor que todavía no me estabilizo.
Me hacés tanta falta que me consuelo con pensar que estás viva, perdón. Estoy esperando que vuelvas.




sábado, 4 de junio de 2016

Lista de mis recientes disfuncionalidades


  • Me reporto desde acá, desde el fondo de mi pozo.
  • No puedo más, estoy pésimamente mal. No encuentro forma de reflotar.
  • Hace tiempo que quiero empezar Terapia otra vez, no tengo plata para ir.
  • Le dije a mi vieja que estoy mal, no me cree. Me pisotea todavía aún más.
  • Nadie sabe que estoy mal, se lo dije y como no me creyó, ustedes son los únicos que lo saben.
  • Me lo guardo hace tiempo porque es bastante difícil volver a decir que: estoy mal.
  • No tengo actitudes suicidas, calma. Solamente mi vida es una mierda y me quiero morir.
  • Aunque, a veces me río de toda la mierda que cuelga en mi vida. A veces es hasta... gracioso.
  • Me pasan cosas ilógicas, incoherentes y así es como lloro y me río de las situaciones.
  • Ya no sé qué hacer para estar mejor. Empiezo a creer que no hay escapatoria y eso me asusta.
  • Yo quiero estar bien, pero hay cosas que no puedo controlar. Como por ej: mi entorno familiar.
  • Me siento sola.
  • Estoy comiendo muchísimo y tengo miedo de sentirme/verme muy gorda otra vez.
  • Estoy en crisis 24/7.
  • Quiero ver a mi abuela, el problema es que está muerta.