miércoles, 12 de agosto de 2015

Remedio para la culpa: parte I.

11/08/15: madrugada.

Tengo un montón de cosas para decirte pero no sé cómo empezar, no sé qué decir, no sé de qué manera decirtelas. En este mes que estuve en casa, sufriendo, me di cuenta que poco a poco la culpa me va invadiendo y es un sentimiento horrible. La culpa de haber hecho lo que hice, la culpa de que me gustes, la maldita y desgraciada culpa. Y ahora vos, decime, ¿cómo se supone que tengo que reaccionar con el mensaje que me acabaste de mandar? Creo que pensás que podés hacer lo que quieras de mí, cuando quieras y aunque todo esté a favor de tu teoría, no es así. Tengo sentimientos (lamentablemente), no todo me chupa un huevo como a vos. Me pasaron cosas horribles este último mes y no estoy bien. Y no quiero agregarle más leña al fuego. No quiero pasarla peor de lo que la estoy pasando porque vos sos un pelotudo que teniendo novia quiere estar con otra, porque no tiene los huevos suficientes para admitir que no la quiere, que si la quisiera no le haría lo que le hace, que no está enganchado, que no sabe por qué carajo se puso de novio. Y yo no tengo la culpa de todos tus mambos, sí tengo la culpa de no haberte frenado todas las veces que estuvimos juntos. Pero no tengo la culpa de que no quieras admitir la realidad, que está bastante visible para los dos. No tengo la culpa de que no tengas los huevos como para no seguir lastimando a alguien (aunque ella, paradójicamente no sepa que está siendo lastimada) que decís querer mucho. Es obvio que no la querés, es obvio que algo te pasa y que ni vos sabés qué es, pero tampoco querés admitirlo.
Y ahora, me pinchás el globo cómo y cuándo querés, y yo no sé qué hacer. Indefensa, ilusa e ingenua. ¿Qué mierda te digo el jueves cuando vengas a casa y quieras que estemos juntos, otra vez? ¿Qué mierda hago?
Me angustiás demasiado como para ser algo lindo en mi vida. Me generás más angustia que sentimientos buenos, lindos, agradables. Si todo lo que hacemos está mal. Si todo lo que me hace sentir bien, está mal. Quisiera que me dejes en paz, pero me gustás (junto con toda la lista de cosas que te escribí el otro día) y no sé qué carajo hacer.
Algo de calma en el interior tengo, al saber que yo no soy la que te busca, yo no soy la que avanza, sos vos. Aunque no sé si a eso se lo puede denominar como un factor que genera calma pero bueno, así son las cosas.
Ya me veo con toda la gastritis y la fiebre del mundo, por tu culpa. Porque soy lo más psicosomático que existe, todo lo que sufro, se ve reflejado en mi cuerpo, en mi salud física y mental.

12/08/15: madrugada.
La culpa me está matando.
Me das vueltas como en una calesita con todo lo que me decís. Nunca te entiendo bien, nunca sé a qué querés jugar. No te entiendo y creo que esa es una de las cosas que más me molesta de vos.
Ojalá dejaras de hacerme tanto mal.
Estoy hace 3 horas dando vueltas en la cama, rezando, tratando de dormirme, pero más que nada pensando en qué mierda voy a hacer cuando la vea. Probablemente me desintegre en el aire a causa de la culpa que siento. Esta culpa que me está matando por dentro y no sé cómo controlarla.
Y en este momento es cuando me digo a mí misma: JODETE, VOS TE LA BUSCASTE. Y eso es totalmente verdad. Yo sabía lo que hacía, yo sabía en lo que me metía. Entonces ahora, a asumir las consecuencias de mis actos. Tengo 19 años (cumplí 19, todavía no lo creo) y me tengo que hacer cargo de las cagadas que me mando. Aunque este sentimiento sea horrible y esté sufriendo como una hija de puta, de alguna manera tengo que salir a flote. Tengo que encontrar la forma de sentirme mejor, sin lastimar a nadie más y sin herirme más a mí misma.
Yo quiero decir que yo no soy esto. Yo soy una mina mala leche que disfruta de hacer cornuda a otra. Nunca pensé que haría esto, nunca pensé que tendría oportunidad de hacerlo y que actuaría de la forma en que actué. No tengo más excusa que decir que el chabón me encantó desde el primer día de cursada. Por más tonto que suene, soy una persona que cayó en una situación en la cual nunca pensó caer y que ahora no sabe qué carajo hacer para salir de ella.
Necesito ayuda y no sé a quién pedirla más que a Dios.

12/08/15: tardenoche.
Otras personas podrían decir que no es tan grave la situación en la que estoy. Es más, algunas personas podrían haber pasado por lo mismo y haberles chupado un huevo. Pero lamentablemente, yo no soy así. A mí esto no me chupa un huevo y no sé si eso está bien o no.
Sinceramente, no sé qué hacer. ¿Mencioné que la mina es muy buena onda y nos llevamos más que bien? Sí, pero juro que no es falsedad. La mina realmente me cae muy bien y por eso me duele tanto hacerle/haberle hecho esto. ¿Mencioné el hecho de que siempre quiere que nos juntemos y yo la esquivo? No podría ni mirarla a los ojos, sólo la careteo en la universidad y por obligación. Paren,¿mencioné que es mi compañera de cursada y que él también lo es? ¿Ven por qué me quiero morir?
La situación es bastante complicada. Mínimo, toda mi carrera voy a cursar con ella y pensar: a esta mina la hice cornuda. 
No piensen que soy una perra sin corazón, porque lo tengo. Tengo corazón y sentimientos y a causa de eso es que ahora me estoy muriendo de culpa.
Todavía no llegué a la parte en la que me arrepiento, puede sonar contradictorio ya que la culpa debería ser muestra de arrepentimiento pero no. Todavía no pienso: ojalá no lo hubiera hecho. Y creo que también es por eso que me siento tan mal. Sé que estuvo mal lo que hice, sé que no lo debería haber hecho pero no me arrepiento. Me encantó y me encanta estar con él a pesar de las condiciones en las que ocurre todo, a pesar de que seamos tan opuestos, tan diferentes, a pesar de que él sea el ser más pelotudo del planeta.
Y ése es otro problema a plantear: ¿por qué me gusta tanto el pibe si es un completo idiota? ¿por qué disfruto de estar con él si somos dos polos totalmente opuestos? Si sé que en algún momento vamos a terminar chocando y de esa colisión va a salir algo más que sólo chispas. Y ese algo más sería: yo hecha mierda. Y sin embargo, sigo dándome manija con él, sigo pensando en él, sigo queriendo estar con él, eso sí, en otro estado que no sea "de novio".
¿La solución a todo esto? No la sé. Pero algo que se acercaría bastante a una solución sería que a mí no me pase nada cuando veo/estoy con el chabón, que cuando los vea juntos chapándose, abrazándose, no me queria romper en mil pedazos, que yo me olvide completamente de él. Pero, ¿cómo carajo hago? No, a mí no me sirve eso de esquivarlo lo máximo posible, de reprimir sensaciones No, no me sirve, soy boluda. Eso pasa. 
Tal vez debería aclarar que nunca pude olvidarme de un día para el otro de un pibe que me haya gustado mucho. ¿Vieron esas minas que están mucho tiempo con un pibe, cortan y a la semana ya están con otro? Bueno, a mí nunca me pasó porque nunca pude hacerlo.
No sé si decir que me engancho fácil, pero si decir que a veces siento con mucha intensidad las cosas. Y eso me juega en contra. 
Me repito todo el tiempo: yo sola me metí en esto y yo sola tengo que salir. Pero, ¿cómo carajo salgo de esta? Yo sabía en lo que me metía pero nunca pensé que el "esta es la primera y única vez" que salió de su boca, sería una vil y cruel mentira. 
Mis amigas lo odian. ¿Mencioné que me hizo prometerle que nunca le contaría nada a nadie de lo que pasó? Y como verán, no cumplí con mi promesa, es que ¿qué clase de pelotudo cree que con un simple "no le digas a nadie" una mina va a callarse la boca y no contarle a sus amigas lo sucedido!? ¡Solamente él! Además, yo les cuento a mis amigas absolutamente todo y este hecho memorable no iba a ser una excepción. Digo memorable, porque como ya dije, me gustó desde el primer día de cursada y ellas lo supieron de inmediato. También supieron de inmediato cada charla, cada pequeño detalle de él y entonces, con toda esa información llegaron a una obvia conclusión: es un pelotudo.
Para dar más datos precisos, estuvimos 3 veces. Y no fueron 4 porque en una de esas veces, fui fuerte y le dije que no quería estar más en esa situación, que a juzgar por sus acciones, se iba a prolongar por demasiado tiempo con consecuencias devastadoras para mí. -Cabe aclarar que en ese momento los dos le pusimos fin al "amorío". Nos despedimos, nos cagamos a puteadas, nos dijimos cosas lindas y nos duró un mes, hasta que el Señor "no sé por qué hago esto" decidió que estaría bien encerrarme otra vez entre sus brazos y besos.- También me siento obligada a decir que gracias a Dios, también fui fuerte y me negué a que eso de unos besos, unos mimos y charlar abrazados en la cama, no se fuera a mayores. Si eso hubiera pasado, yo no sé en qué estado estaría en este momento. 
Todavía no volví a estar a solas con él desde esa última vez. Siento que soy su juguete pero yo accedí al juego. Ahora, a bancarme las consecuencias. 




viernes, 3 de julio de 2015

Change is possible



Acá estoy otra vez, mundo. Hace tiempo que quiero escribir y no puedo. Las excusas/razones se basarían en que la Universidad ha colonizado mi vida y no tengo tiempo ni de respirar pero sería mentira, porque de vez en cuando, tengo 5 minutos libres. Y esta no sería la mejor hora para escribir, ya que me tengo que levantar temprano para estudiar, descansar bien para no ir zombie a cursar y etc, etc.
Hoy, termino las cursadas de mi primer cuatrimestre en la Universidad y debo decir que sobreviví. Me costó muchísimo y no me está yendo tan bien como quisiera (ese "tan bien" signfica "a la perfección") pero estoy orgullosa de mí misma y de cómo me esforcé para poder rendir regularmente las 3 materias que tengo.


Hace ya casi 4 meses que estoy viviendo sola, y juro que es lo mejor que me pasó en la vida. Es tan hermosa esa tranquilidad de estar sola, de hacer lo que quiera, a mí manera, sin necesidad de estar dando explicaciones a nadie. Es esta libertad que tengo ahora, lo que no cambiaría por nada. Es tan reconfortante la felicidad que siento. Yo por fin volví a ser feliz. Aunque sigo teniendo algunos bajones que me asustan y me esté alejando un poco de mi Dios, yo acá, sola, lejos de toda la mierda que viví por años, soy feliz

Y sí, ya me mandé cagadas características de esta "vida universitaria". Cosas de las que no estoy orgullosa pero de las que tampoco me arrepiento, cosas que me hicieron dar cuenta que en estos pocos meses maduré bastante. En fin, tengo 18 años y todavía puedo mandarme cagadas sin que eso repercuta demasiado en mis responsabilidades, todavía puedo hacer cosas a escondidas, a lo adolescente.


Por otro lado, debo admitir que no todo es color de rosa. Hay momentos en los que no me entiendo ni a mí misma y quiero desaparecer de la faz de la tierra. Momentos en los que quiero mandar la carrera a la mierda aunque la mayoría del tiempo esté enamorada de ella. Momentos en los que quiero quemar la universidad con todos los profesores y algunos alumnos dentro, pero aún así creo que tengo que salir a flote y seguir con mi felicidad encontrada.



¡Y qué linda que es esta etapa de la vida, carajo! Ahora me doy cuenta que no me mentían cuando estaba en la secundaria y me decían: ser estudiante es la mejor etapa de la vida.
Y estoy taaaaaaaaan feliz con todo lo que me pasa, con todo lo que estoy viviendo, con la gente que conocí en la Universidad, con los compañeros geniales que tengo, con los pibes hermosos que me cruzo todos los días cuando voy a cursar. Yo soy feliz viviendo sola, yendo a la universidad y lejos de mi casa, aunque extraño bastante a mi persona especial... PD: hasta me súper corté el pelo, cosa que siempre me costó.

Pero fiinalmente, hoy puedo decir que soy feliz.

viernes, 6 de marzo de 2015

Es tiempo de partir

It's time to go...
Llegó el momento. 

Llegó el momento de crecer, llegó el momento en que todo cambia, todo se da vuelta, todo se torna diferente a lo que siempre fue.
Llegó el tiempo de "desplegar mis alas", el tiempo de valerme por mí misma, el tiempo de empezar a forjar mi futuro, yo sola. 
Y debo decir que lo estoy asumiendo con mucha nostalgia, debo decir que aunque quisiera despertarme con unos años menos, estoy feliz de que Dios me haya dado la oportunidad de "volar lejos del nido". Estoy feliz de que todo el esfuerzo que puse, haya servido de algo.
Hoy, finalmente puedo decir que me mudo a vivir sola, que me voy a estudiar a la Universidad, que me voy a hacer la carrera que yo elegí, que yo quiero (aunque por momentos me invadan esas miedosas dudas).
Hoy, puedo decir que tengo mucho miedo por lo que vendrá, pero que me dan seguridad las personas que me quieren, las personas que se preocupan por mí, y que curiosamente, no todas esas personas tienen el título de "amigo/a". 
Casi con lágrimas en los ojos, digo que Dios me ha ayudado mucho a llegar a este momento y espero que siga ayudándome durante todo este proceso. La oración me da esa confianza en el Padre, que tanto necesito.
Mirando hacia atrás, no puedo creer que ya pasó tanto tiempo. No puedo creer que los cuatro años de secundaria se me fueron tan rápido. No puedo creer todas las cosas lindas que viví ahí y recordaré por siempre.
Pero es tiempo de crecer, de asumir nuevas responsabilidades (aunque me pese), es tiempo de esforzarme más, es tiempo de empezar a armar mi futuro, por mi cuenta.

Llegó el momento que tanto, tanto esperé por mucho tiempo. No tengo cuenta de las veces que lloré deseando que esto llegara para poder alejarme de mi casa, de mis viejos, y "ser feliz".
Yo sé que ellos también son responsables de que yo pueda estar viviendo esto, pero sólo yo sé el sufrimiento que ellos me causaron, todas las veces que deseé morir a causa de todos esos insultos, esos gritos, ese maltrato psicólogico que mi mamá ejerce sobre mí. Porque aunque parezca exagerado, es así y nadie más que yo, sabe todo el dolor que me provocó todos estos años, denigrándome, haciéndome sentir inferior, violando mi privacidad, amenazándome, insultándome de la peor manera, provocándome ganas de morirme. 
Pero todo eso se va a terminar. Todo eso tiene un punto final y ese está por llegar, está ahí, al alcance de mis manos. Y rezo a Dios para que realmente todo eso se termine cuando yo esté lejos. Porque a veces tengo miedo de que eso nunca tenga fin.
Rezo para que todo esté bien, para que yo finalmente pueda sentirme feliz y a gusto con mi vida. Rezo para que yo pueda sonreír, para que pueda vivir mis días sin insultos hacia mi persona, sin gritos, sin toda la mierda que se me proporcionó todos estos años.
Claramente agradezco todo el esfuerzo de mis progenitores para que yo esté acá, en esta situación, pero eso no puede borrar el dolor, las ganas de morirme, los cortes, el llanto, todas las noches en que deseé morirme y hasta intentar que eso sucediera.
Pero hoy, todo eso se termina. Todo va a cambiar y ruego y pido a Dios, que se concrete ese cambio tan esperado, tan deseado. Ruego a Dios poder sentirme libre, totalmente libre. Ruego por ayuda también, porque sé que no va a ser fácil todo esto.

¡Estoy tan ansiosa por estar viviendo sola! Tan ansiosa por poder invitar a mis amigos a estudiar, a tomar unos mates sin problema. Tan ansiosa por hacer lo que se me cante, pero ojo, tengo muy bien asumido que debo estudiar. 
Estuve esperando esto por mucho tiempo y llegó, y me cuesta creerlo.
Si algún cibernauta perdido llegó a esta entrada, y cree en Dios, le pido oración. 
Si algún otro cibernauta llegó a esta entrada, y no cree en Dios, le pido que me mande toda la suerte del mundo.

Sólo quiero que este infierno termine y comience otro cielo. Mi cielo.

sábado, 7 de febrero de 2015

Una sola, siempre.

Acabo de mirar Comer, Rezar, Amar y juro que tuve una revelación.
Sentí que tengo que ser más autosuficiente, que sólo me tengo a mí misma y a Dios. Que ni siquiera mis amigos están siempre y para siempre.
Que la vida es una sola, UNA SOLA. Una sola vez cumplí 15 años, como así también una sola vez vivo los 18. Y que debería disfrutar al máximo de cada momento (sí, lo sé, suena muy trillado eso) pero es la pura verdad. Cada uno de nosotros debería valerse de uno mismo, de Dios y del mundo. El mundo es nuestro, ¿por qué no soñar con recorrerlo y conocerlo como la palma de nuestra mano?
Pese a todos los obstáculos que puedan llegar a surgir en el transcurso de nuestros días, pese a que esto suene muy soñador, creo que es esto lo que todos deberían saber.
¿Por qué a uno en la escuela no le enseñan que ser feliz es lo más importante? Y sí, ya sé lo obvio. Que la meta principal de las escuelas es que uno salga leyendo y escribiendo y sabiendo un poco de Matemática, de Historia y Biología.
Pero también, todos pasamos la mayor parte de nuestra vida (o por lo menos yo pasé la mayor parte de la mía, porque sólo me valgo de 18 años) ahí, en esos bancos y sillas tristes, tratando de "ser alguien en la vida", a veces sin tener alguien que nos motive a querer levantarnos de la cama todos los días, alguien que diga que ser feliz es un derecho y una obligación.
Porque no todos tenemos en casa a una madre, o un padre o una abuela o una tía que nos hable de la vida, de la felicidad, de la tristeza, de que la vida es una sola. Sólo una. Y que no deberíamos desperdiciar ningún momento de ella.
Y tristemente, no creo que eso se pueda encontrar en otro lugar. No se encuentra en la calle, ni en la casa de un amigo, ni en las clases particulares de Inglés. Yo particularmente, lo encontré en mí misma y en Dios. Pero no todos quieren, pueden, o tienen la posibilidad de acercarse a Dios o de conocerlo como yo lo conocí. Y aunque eso me parezca injusto, yo misma también debería trabajar para que cada habitante pudiera tener una oportunidad de conocer a Dios, y de sentirse mejor con uno mismo, y de sentirse salvado, y lo más importante, de sentirse feliz.
Deberíamos ayudarnos los unos a los otros a ser felices. Pero lo único que hacemos es fijarnos si el de al lado tiene algún defecto del cual podamos burlarnos, o si la chica que recién comenzó la secundaria está embarazada o si los padres de aquel tienen tanto dinero como lo aparentan.
Creo que cada uno debería concentrarse en uno mismo, para poder luego de un exhaustivo exámen, concentrarse en las necesidades de los demás, en las palabras de los demás, en los demás.
Aunque haya excepciones, es claro que uno de los problemas más grandes del ser humano es que pasa toda su vida concentrado en uno mismo, o en unos pocos cercanos.
Cuando todavía hay todo un mundo esperando ser descubierto por cada uno de nosotros, cuando todavía hay miles de personas esperando que alguien les saque una sonrisa o les digan al menos, una palabra.
Todos deberíamos saber eso, y también deberíamos saber que por más religiones distintas que haya, por más creeencias diferentes, por más personas que no crean en que hay un ser superior, creador de todo... Yo sí lo creo, y creo que siempre, SIEMPRE, está ese Dios, en el que cada uno cree de la manera que puede y quiere, que nos ama, incondicionalmente, tal cual somos. Con nuestros millones de defectos y nuestras millones de virtudes. Por más trillado que suene...
Todos nos deberíamos dar la oportunidad a nosotros mismos, de descubrir a ese Dios. De permitirnos creer en Él, de permitirnos tener fe, esperanza, en un Dios.
Todos nos deberíamos permitir ser humildes, ser generosos, ser solidarios, aunque eso no sea algo que tenga raíces en nosotros.
En mi experiencia personal y confesándolo, no solía ser generosa. Solía ser muy egoísta. Hasta que hubo un gran cambio en mi vida, y sólo digo que cuando ves que alguien no tiene tanta ropa en su ropero, que alguien no tiene mucha comida para poner sobre la mesa, y vos podés conseguir que tenga más ropa para ponerse en invierno, o más comida para llenarse la panza, todo el egoísmo que puedas llegar a tener, se te va en un instante. Se los aseguro.

Creo que esto fue una linda reflexión que se me vino a la cabeza. Espero, el que haya tenido la amabilidad de leerla, que la haya disfrutado.


martes, 13 de enero de 2015

Inesperada e indeseada soledad

¿Alguna vez se preguntaron por qué su vida es como es?
Yo sí.
¿Alguna vez se preguntaron por qué ustedes son como son? Más allá de lo físico. Como son emocionalmente, sentimentalmente.
Yo sí.
Y todo indica que esta es una de esas veces.

En este momento, siento una gran angustia, una gran soledad.
Nunca lo digo, tal vez por orgullo, tal vez por vergüenza, pero en ocasiones, me siento muy sola.
Sola en mi tristeza, en mi angustia, en mis llantos, en mis momentos más débiles y deplorables.
Me siento sola en mis miserias, en mis secretos, en mis noches/madrugadas deprimentes y húmedas debido a mis lágrimas.
Pero cuidado, no me malinterpreten. Yo no quiero que alguien se pegue a mí e invada mi triste privacidad. Yo no quiero que alguien me vea llorar desconsoladamente hasta las 5 de la mañana. Y tampoco piensen que todo esto que digo es contradictorio. Yo nunca dije que quiero a alguien, sólo dije que me siento sola. Y sí creo que hay una diferencia entre esos dos conceptos.
Si dijera que necesito a alguien para que esté conmigo en mis trágicos pozos depresivos, estaría mintiendo. Porque yo no quiero que nadie me seque las lágrimas, o me pregunte por qué lloro, o por qué estoy triste. Esos son momentos únicos que paso a solas conmigo misma, muy a gusto.
No mentiría si dijera que mientras me recupero de esos momentos, me siento sola.
Me siento sola durante la resaca de mi tristeza, durante la recuperación, durante los ojos hinchados del llanto y las ganas de dormir que siempre aparecen al final de mi catársis.
Me siento sola ahí, justo ahí.
Y es una soledad que no necesita preguntas, curiosos o invasores.
Necesita de un pilar inteligente que sepa acompañar, sostener, y ayudar a la recuperación de una sesión de catarsis, que hago sólo conmigo misma.

sábado, 10 de enero de 2015

Las despedidas son esos dolores dulces

Mi clásico cierre de año mediante una entrada en este blog, se retrasó un poco. Y me alegra decir que fue a causa de mi viaje de egresados, es decir, el mejor viaje... Lejos.


¿Qué puedo decir del 2014? Fue un año de despedidas, mayormente. Y de logros también.
Terminé la secundaria aprobando todas las materias, terminé el curso de 9 años de Inglés, logré cuidarme un poco más a mí misma, reforcé más mi fe, decidí qué carrera quiero estudiar, me inscribí en la universidad, hice nuevos amigos. Fue un año lindo, y es algo que no digo hace bastante tiempo.
Un año de despedida. En este 2015 le digo hola a una nueva etapa. La más diferente de todas, supongo.
Hola a ser universitaria, a vivir sola, en una ciudad desconocida, algo lejana. Y como es normal, tengo bastante miedo.
Miedo de vivir sola, miedo de si realmente elegí la carrera correcta, miedo de estar en otra ciudad, miedo y más miedo.

Yo no sé cuándo se me fue casi toda mi adolescencia, todavía no puedo creer que ya comencé a tomar mis propias decisiones, que estoy a punto de empezar a forjar mi propio futuro, y eso me asusta.

Este es un año de cambios y debo decir que algunos, ya están doliéndome demasiado.

Confío en que Dios me va a llevar por el mejor camino y que me va a ayudar a levantarme, si es que me caigo.





viernes, 21 de noviembre de 2014

Acá les escribo desde mi gran pozo depresivo.

Juro que quiero desaparecer, no sentir absolutamente nada por un tiempo. Escapar de todo esto. Huír, como siempre tiendo a hacer. Estoy aterrada, asustada, el miedo me invadió. 

El piso se mueve como si fuera un terremoto, el cielo cambia de color. La vida cambia. 
Llegó el momento de partir, llegó el momento de crecer, llegó el momento de... "abrir mis alas".
Y aseguro no estar preparada para nada de esto. Yo sólo quiero que la cama me absorva, ¿es tan difícil de entender?
Yo sólo quiero escapar.