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miércoles, 23 de julio de 2014

Life is beautiful but you don't have a clue



Listo, lo tengo que decir, lo voy a decir; Me siento sola... Me siento sola porque quiero a alguien que me contenga y no lo tengo. Y no quiero una amiga o un amigo, tampoco sé si quiero "un novio". 
Quiero que alguien se siente al lado mío a verme rota en pedazos y que sin mi intervención, se ponga a pegar todos esos pedazos y a recomponerme de nuevo.
Quiero que alguien me mire a los ojos, y cinco segundos después sepa que me estoy desmoronando por dentro pero que no lo dejo ver, o si lo hago, nadie se da cuenta o nadie lo quiere entender.
Quiero a alguien que me de un abrazo fuerte, fuerte y me diga al oído: no llores, no tenés que llorar por nada ni nadie.

Necesito a alguien que me acompañe cuando sea la mina más feliz del mundo pero que también esté firme al lado mío cuando me quiero morir y no hay forma de hacerme entender que tengo toda una vida por delante.
Necesito a alguien que se siente a rezar conmigo, que me ayude a mejorar mi fe día a día.
Necesito a alguien que se acuerde de mí cuando apenas despierte y quiera dejarme un bello mensaje para cuando yo me despierte, para que comience el día con una sonrisa. 
Necesito a alguien y no sé a quién necesito. 
Creo que siempre fui una persona que tuvo claro que en el momento que deba estar con alguien, ese alguien debe ser mi soporte, alguien a quien pueda recurrir siempre en busca de refugio y alguien a quien pueda admirar. 
Y tal vez, por mis situaciones personales o quizás por otras razones, ahora siento que necesito más que nunca un soporte. Un soporte que no sea un amigo, y que tampoco sea Dios porque su soporte no se compara con nada ni nadie, sino uno que esté firme a mi lado, y que cuando éste se desmorone, yo también pueda sentarme a pegar sus piezas rotas, con mucho gusto.
Yo quiero alguien a quien pueda devolver lo que me de. Como un dar y recibir mutuo.
Tal vez quiero a alguien que me necesite, que no le de lo mismo si estoy o no, que no le de lo mismo si sonrío o no, que no le de lo mismo si lo necesito o no.
Con 17 años (a punto de tener 18 aunque yo me rehúse) una sola vez tuve algo "parecido", algo un poco cercano y un poco lejano a eso, y lo perdí hace tiempo. Y me gustó mucho la sensación de que, por un momento, creí haber conseguido eso que busqué siempre.
Y aunque no fue un éxito, se sintió bien. 
Confieso, luego de haber dicho todo esto, que me cuesta mucho, mucho decir que me siento sola. No sé si la razón de eso es el orgullo o el creer que nadie puede ver que necesito de otro, pero nunca es fácil para mí, decir: me siento sola. 




miércoles, 30 de abril de 2014

Ya es tarde

El sábado viajé a una ciudad cercana a un encuentro de formación de jóvenes católicos. Tenía muchas expectativas por encontrarme una vez más con Dios (lo hago todos los días pero se siente una sensación especial cuando hago retiros o esta clase de viajes) y por seguir aprendiendo y formándome para transformar. Para mi sorpresa, Dios tenía preparado eso y mucho más. Durante una de las primeras actividades del encuentro, la cual se llamaba "Bloque del Ser", cada uno de los jóvenes que estábamos ahí, tratamos de analizar en nosotros mismos las ocho partes por las cuales se constituía esa actividad.

  • Mi cuerpo: la parte física.
  • Mis pensamientos: la parte intelectual.
  • Mis sentimientos: la parte emocional.
  • Mis sentidos: las partes sensoriales (ojos, oídos, piel, lengua y nariz).
  • Mis relaciones: La parte interactiva.
  • Mi contexto: espacio, tiempos, aire, color, sonido y temperatura.
  • Mi nutrición: los líquidos y sólidos que ingiero.
  • Mi alma: la parte espiritual.

Todo este análisis me llevó a conclusiones muy buenas y útiles, nunca antes me había analizado a mí misma de tal forma, que terminara dándome cuenta que uno de mis mayores problemas es que no digo lo que tengo que decir, en el momento que debo hacerlo.
Mi gran manía de reprimirme, de no permitirme sentir muchas veces, hace que guarde todo lo que tenga para decirle a una persona, y cuando ya es tarde, me de cuenta de todas las palabras que debería haberle dicho y nunca se las dije. Cabe aclarar que no siempre ese "ya es tarde" se refiere a cuando una persona muere y ya no podemos comunicarnos más con ella, verbalmente, sino que también sucede cuando uno es muy cercano a una persona, y luego por, causas de la vida -quiero creer-, nos alejamos y en mi caso, me quedo con un nudo de palabras no dichas en la boca, lo que hace que sufra bastante.
Sufro porque me arrepiento de no haber abierto la boca cuando era necesario, cuando era el momento correcto.
Sufro al darme cuenta de que si hubiera hablado en determinados momentos, las cosas hoy en día podrían ser muy diferentes.
Sufro porque me convertí a mí misma en una caja de sentimientos guardados, que ahora ya caducaron, no sirve que los saque y los muestre al mundo exterior, pues... es tarde ya.
Sufro porque cuando debí responder esos "Te quiero" de la misma forma, no lo hice.
Sufro porque cuando debería haber dicho "Te extraño mucho" o "Te extrañé", no lo dije.
Sufro al haber hecho de mí misma, una minibomba que puede explotar en cualquier momento, y su explosión sería totalmente al pedo, ya que no serviría de nada, como ya dije, que el mundo exterior y en teoría, algunas determinadas personas, supieran de todo esto que nunca dije o nunca hice ("todo esto" = mis sentimientos más profundos).
Creo que también el hecho de haber callado, tiene que ver con mi inseguridad de demostrar a las personas mi cariño. 
Yo me aterro cuando alguien me dice que me quiere, que me ama.
Yo me aterro al pensar en la idea de tener que responder de la misma forma.
Yo me aterro con el sólo hecho de pensar que una persona (que no sean mis amigos o parte de mi familia) quiera estar conmigo porque "me quiere" o "me ama" (punto al que en 17 años de vida, nunca nadie llegó, afortunadamente... o desafortunadamente).
Y no se dan una idea cuánto me arrepiento de no haber hablado en el momento justo, en el momento necesario. 
No saben cuánto me arrepiento de no haber corrido a dar un abrazo, cuando lo necesité o cuando lo necesitaba algún otro.
No saben cuánto me arrepiento de no haber dicho "Te necesito" cuando realmente habitaba en mí esa necesidad de que la otra persona supiera que tengo sentimientos y de que no soy un ente, que yo también la valoraba y la quería mucho y la extrañaba.
El problema es que no sé qué hacer con todo este arrepentimiento, ni tampoco sé qué hacer con este nudo de sentimientos guardados.
Porque como dije por allá arriba... es demasiado tarde.
Por eso ahora, acá, en esta entrada me digo a mí misma:
No te dejes reprimir por vos misma, no dejes que tu persona no te permita sentir, expresarle a alguien tus debilidades, tus miedos, tus más sinceros sentimientos. 


Me tomé el trabajo de traducir este hermoso texto de una de mis cantautoras favoritas, espero que les sirva de algo leerlo...

Introducción al disco Speak Now de Taylor Swift:
"Hable ahora o calle para siempre" palabras dichas por los sacerdotes alrededor del mundo, en el final de una boda, justo antes de los votos. Es una oportunidad de último momento para protestar, un momento que hace que los corazones de todos se aceleren, y un momento por el cuál siempre he estado raramente fascinada. Mucha fantasía al irrumpir en una iglesia diciendo lo que guardaron dentro por años como en las películas. En la vida real, raramente sucede eso. 
La vida real es una cosa graciosa, vos sabés. En la vida real decir lo correcto en el momento correcto, va más allá de lo crucial. De hecho, es tan crucial que la mayoría de nosotros comienza a dudar por el miedo de decir lo equivocado, en el momento equivocado. Pero últimamente, lo que he empezado a temer más que eso es a dejar pasar ese momento sin decir nada. 
Creo que la mayoría de nosotros teme a llegar al final de nuestra vida, y mirar atrás lamentando los momentos en los que no hablamos.
Cuando no dijimos "Te amo". Cuando debimos haber dicho "Perdonáme". Cuando no nos pusimos de pie por nosotros mismos o por alguien que necesitaba ayuda. 
(...)
Lo que vos digas podría ser demasiado para algunas personas. Tal vez saldrá todo mal y vas a tartamudear y te vas a ir avergonzado, retorciéndote de dolor mientras lo reproducís una y otra vez en tu cabeza. Pero creo que las palabras que vos mismo te frenaste de decir, son las que te perseguirán por más tiempo.
Decíselas. O decilas a vos mismo en el espejo. Decilas en una carta que nunca enviarás o en un libro que millones podrían leer un día. Creo que merecés mirar atrás en tu vida sin un coro rotundo de voces que digan "Yo podría haber... pero es demasiado tarde ahora".
Hay un tiempo para el silencio. Hay un tiempo para esperar tu turno, pero si sabes cómo te sentís, y sabes claramente qué necesitas decir, lo sabrás. 
No pienso que debas esperar. Creo que deberías hablar ahora.




sábado, 22 de marzo de 2014

No fue bueno verte de nuevo, no debió haber pasado nunca: parte 2.

Yo sé que si estuvieras leyendo esto, te reirías y pensarías que soy la mina más trastornada del planeta por todavía sentir cosas por vos, cuando hace meses que... "no pasa nada". Y creo que nunca pasó algo importante, pero gracias a Dios, nunca vas a leer este blog.
Yo sé que no debería sucederme nada cuando te vuelvo a ver después de... ¿hace cuánto tiempo que no te veía?... ¿Semanas? ¿meses? A lo que voy es que hoy después de que me saludaste, hubiera corrido detrás de vos para no dejarte ir. Y ahora, sola, sentada en mi cama, tengo la necesidad de un abrazo tuyo. Tengo la necesidad de hablar con vos, de que me escuches, de que me entiendas, de que me aconsejes, otra vez.
Tal parece que convierto todo esto en un círculo vicioso. Odio esta situación, odio más que yo misma me haya metido en esto. Siempre me meto en lugares enmarañados pero con este lugar me equivoqué y bastante.
Nunca voy a entender por qué me siguen pasando cosas con vos, después de todo este tiempo. Puedo dar algunos argumentos casi convincentes pero al fin y al cabo, no lo entiendo.
Muchas cosas en esta vida son injustas, y tal vez esta sea una de ellas.
Todavía tengo mucho para decirte, todavía tengo cosas para darte (le compré un rosario, le dije que tenía una sorpresa para él y le encantó la idea).
Me parece que la única que no quiere que todo quede inconcluso soy yo, por eso sigue haciendo cosas para mantener "esto". Y está perfecto ser la única, vos no tenés la culpa de nada, pero también sos el culpable de todo.
Se darán cuenta de que no sé cómo carajo solucionar la situación. Hay detalles que me hacen pensar que avancé y por fin me estoy olvidando de él, pero lo veo otra vez y se me desarma el mundo.



martes, 18 de febrero de 2014

No fue bueno verte de nuevo, no debió haber pasado nunca...


Pasaron 6 meses (casi 7), y todavía te extraño.
Y me arrepiento con el alma de nunca haberte dicho lo mucho que te quise y lo importante que fuiste para mí.

Perdón, y absolutamente gracias por todo.

viernes, 3 de enero de 2014

The nights are long but the years are short when you're alive

No sé. Me gustaron estas flores.

¡Qué año el 2013! Además de que se me pasó en un abrir y cerrar de ojos, ese año para mí, fue de revolución.


Revolución porque me rebelé como adolescente.
Hice cosas totalmente alocadas, que tal vez estén mal, pero las hice y aprendí mucho de todas esas situaciones que viví.

Revolución porque sentí cosas que nunca antes había sentido.
Me uní más que nunca a mis amigas, me enamoré... (Se podría decir así) Pero nada tuvo que ver con el amor.
Más bien tuvo que ver con ser adolescente y encapricharme y sentir salvajemente todo tipo de sentimientos hacia una persona, la cual todavía no logro... superar.

Revolución porque seguí formándome como persona, o como la persona que intento ser.

Hice tres retiros espirituales, los cuales me enorgullece decir, hicieron que mi fe resucite y esté más viva que nunca. Gracias a eso y demás experiencias y demás personas, encontré a Dios, de una manera totalmente distinta, hermosa y fervorosa.

Creo que el 2013 fue un año clave en mi vida. Y el 2014 lo será más.


Este año es mi último año de secundaria. Dentro de estos 365 días, tendré que elegir una carrera universitaria, tendré que buscar un lugar donde vivir lejos de mi ciudad, tendré que, seguramente y aunque me duela decirlo, dejar a algunos amigos atrás, por cuestiones de la vida. La vida hace que te muevas constantemente, y si debo empezar a formarme como persona adulta, yendo a la Universidad o dónde mierda quiera ir, tengo que dejar muchas cosas atrás, y personas también.

Gracias a Dios que me quedan 362 días para asimilar todo eso.


Debo confesar que tengo mucho miedo, un miedo extraño que nunca antes había sentido.

Pareciera que el piso bajo mis pies, se fuera a desmoronar y yo quedara en caída libre.


Mi vida no es perfecta, y probablemente quiera cambiar un 80% de ella, pero tengo miedo de que se derrumbe y yo quede en medio del caos, intentando reconstruirla.


Bendiciones, y feliz 2014.


domingo, 15 de diciembre de 2013

Aunque asuste la idea de perderte, es más grande la vergüenza de no dejarte volar...


Si algún día, en el futuro, te veo por ahí, y no tengo esas ganas locas de lanzarme sobre vos y abrazarte y besarte, si algún día te cruzo por la calle, en otra ciudad tal vez, y mis mejillas no cobran color, si algún día, volvemos a intercambiar palabras, y no actúo como estúpida, y los nervios no se apoderan de mí, eso querrá decir que ya no significás nada para mí.
Y ese día en el que yo pueda estar en el mismo lugar que vos, sin buscarte todo el tiempo con la mirada, sin tratar de hablarte a toda costa, y sin estar pensando todo el tiempo en vos, ése día, me va a aliviar el alma, me va a alegrar, aunque ahora no quiera aceptarlo.


Porque tengo que aceptar que debo dejarte ir, tengo que dejarte volar. Tengo que aceptar que ya se terminó esa mentira de amistad que teníamos, tengo que admitir que nunca más me vas a besar, tengo que lograr de alguna forma, no pensarte más ni querer hablarte cuando estoy angustiada. 

Tengo que aceptar que fue lindo haber encontrado una persona que con tan sólo una palabra me tranquilice, pero que ahora debo dejarla ir. 

Tengo que aceptar que aunque cada vez que te tengo al lado, me llene de una inmensa paz interior, esa rara y disconforme relación que teníamos, se terminó y nunca va a volver a ser.

Tengo que aceptar que las cosas se terminan, que a la gente se la debe superar, y que aunque haya situaciones en la vida que son hermosas, cuando terminan, terminan definitivamente.


Si hay algo que me cuesta y mucho, es superar, superar situaciones, superar sentimientos, superar los cambios, superar a las personas.
Y eso hace que por momentos, me enoje muchísimo conmigo misma, por no darme la oportunidad de seguir adelante con mi vida, pese a las idas de personas, o de situaciones que en algún momento me hicieron sentir feliz.

Puede ser que sea muy exigente conmigo misma, y no me permita sentir...
A vos te quise mucho (¿o te quiero mucho?), con vos todo fue distinto, y todo eso que vivimos, y todo lo que sentí por vos (¿o sigo sintiendo?) me es muy difícil de olvidar.

Bah, no olvidar, porque no puedo quemarme las neuronas para que mis recuerdos con vos se destruyan, pero simplemente superar todo eso...

Simplemente dejar de pensar en esos momentos juntos, en esas charlas hasta la madrugada, en esas cartas que nos escribimos...

Dejar atrás todo eso y seguir adelante... Creo que ése es mi gran desafío.




viernes, 25 de octubre de 2013

The things I said to you were true... I could never change just what I feel, my face will never show what is not real.


Todo recae en vos. Todo se resume a que sos el culpable de que yo esté diferente. Cada uno de mis pensamientos desemboca en vos, inevitablemente. Sos difícil de superar, eh. Nunca lo habría imaginado así. Ya no sé a quién culpar por eso, si a vos por haber sido tan fugaz pero tan intenso a la vez, si a mí misma por ser tan... boluda, creo que es la palabra, o a Dios por ponerte en mi camino y comprarte un terreno en mi cabeza.

 Tal vez es un poco de todo, y quizás hay que juntarlo para sacarte de acá.

¿Qué harías si supieras todo esto? Seguro pensarías que estoy obsesionada, que tengo algún otro trastorno mental o algo así.

¿Querés saber algo? Me duele que me hayas hecho promesas que no ibas a cumplir, que me dijeras que ibas a estar acá conmigo cuando esté mal, cuando necesite un abrazo, cuando necesite que alguien me escuche. Me duele mucho, porque yo nunca te pedí nada, nunca te pedí absolutamente nada, fuiste vos quién ofreció todo, y para colmo, en vano.


Me genera mucha bronca no poder sacarte de mis pensamientos, no querer despegarme de vos, aunque creo que ya lo hicimos. No te molestás ni en saludarme, mientras que la estúpida esta sigue escribiendo melancolías sobre vos.

¿Por qué soy tan pelotuda? Quiero creer que no te estás burlando de mí, pero a veces se hace imposible. Estoy muy enojada conmigo misma por no querer dejarte ir. Estoy enojada con el mundo, porque te pone en todo lo que hago. Estoy muy enojada porque me lastimo a mí misma, tratando de retenerte en mi cabeza. Me hace mal querer hablar con vos, y no poder... No me animo a hablarte porque ya pasaron casi 3 meses y estoy casi segura de que ni siquiera querés escuchar mi nombre.
No me animo a decirte que estoy mal, mi orgullo tiene miedo de que te creas demasiado importante (aunque lo sos) porque te extraño. 
Todo esto es un asco, estoy harta de esta situación monótoma y aburrida de todos los días, porque aunque me seguís gustando y una parte de mí, quiere que vuelvas a mi vida, estoy cansada de vos y de todo lo que siento. Estoy cansada de repetir tu nombre una y otra y otra vez, estoy cansada de verte conectado y que no me hables, estoy cansada de que no me saludes cada vez que nos cruzamos en el colegio... Aunque pensándolo bien, no estoy cansada de todos esos hechos en sí, sino de lo que siento cada vez que ocurren.

Estoy cansada de sentirme así, vacía, sin ganas, triste (aunque a mi orgullo no le agrade admitirlo), por un pibe... Que al fin y al cabo, me lastimó.

Y no voy a empezar con toda esa pelotudes de que me diste momentos lindos, que fuiste (o sos) importante, que te quise (y te quiero), y más idioteces, porque no tengo ganas de pasar por todo eso de nuevo.


Tengo ganas de volver a ser la de antes, la que no te quería, pero también tengo miedo de mi vida sin vos.


Y espero algún día, dejar de necesitar tus abrazos...