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viernes, 6 de marzo de 2015

Es tiempo de partir

It's time to go...
Llegó el momento. 

Llegó el momento de crecer, llegó el momento en que todo cambia, todo se da vuelta, todo se torna diferente a lo que siempre fue.
Llegó el tiempo de "desplegar mis alas", el tiempo de valerme por mí misma, el tiempo de empezar a forjar mi futuro, yo sola. 
Y debo decir que lo estoy asumiendo con mucha nostalgia, debo decir que aunque quisiera despertarme con unos años menos, estoy feliz de que Dios me haya dado la oportunidad de "volar lejos del nido". Estoy feliz de que todo el esfuerzo que puse, haya servido de algo.
Hoy, finalmente puedo decir que me mudo a vivir sola, que me voy a estudiar a la Universidad, que me voy a hacer la carrera que yo elegí, que yo quiero (aunque por momentos me invadan esas miedosas dudas).
Hoy, puedo decir que tengo mucho miedo por lo que vendrá, pero que me dan seguridad las personas que me quieren, las personas que se preocupan por mí, y que curiosamente, no todas esas personas tienen el título de "amigo/a". 
Casi con lágrimas en los ojos, digo que Dios me ha ayudado mucho a llegar a este momento y espero que siga ayudándome durante todo este proceso. La oración me da esa confianza en el Padre, que tanto necesito.
Mirando hacia atrás, no puedo creer que ya pasó tanto tiempo. No puedo creer que los cuatro años de secundaria se me fueron tan rápido. No puedo creer todas las cosas lindas que viví ahí y recordaré por siempre.
Pero es tiempo de crecer, de asumir nuevas responsabilidades (aunque me pese), es tiempo de esforzarme más, es tiempo de empezar a armar mi futuro, por mi cuenta.

Llegó el momento que tanto, tanto esperé por mucho tiempo. No tengo cuenta de las veces que lloré deseando que esto llegara para poder alejarme de mi casa, de mis viejos, y "ser feliz".
Yo sé que ellos también son responsables de que yo pueda estar viviendo esto, pero sólo yo sé el sufrimiento que ellos me causaron, todas las veces que deseé morir a causa de todos esos insultos, esos gritos, ese maltrato psicólogico que mi mamá ejerce sobre mí. Porque aunque parezca exagerado, es así y nadie más que yo, sabe todo el dolor que me provocó todos estos años, denigrándome, haciéndome sentir inferior, violando mi privacidad, amenazándome, insultándome de la peor manera, provocándome ganas de morirme. 
Pero todo eso se va a terminar. Todo eso tiene un punto final y ese está por llegar, está ahí, al alcance de mis manos. Y rezo a Dios para que realmente todo eso se termine cuando yo esté lejos. Porque a veces tengo miedo de que eso nunca tenga fin.
Rezo para que todo esté bien, para que yo finalmente pueda sentirme feliz y a gusto con mi vida. Rezo para que yo pueda sonreír, para que pueda vivir mis días sin insultos hacia mi persona, sin gritos, sin toda la mierda que se me proporcionó todos estos años.
Claramente agradezco todo el esfuerzo de mis progenitores para que yo esté acá, en esta situación, pero eso no puede borrar el dolor, las ganas de morirme, los cortes, el llanto, todas las noches en que deseé morirme y hasta intentar que eso sucediera.
Pero hoy, todo eso se termina. Todo va a cambiar y ruego y pido a Dios, que se concrete ese cambio tan esperado, tan deseado. Ruego a Dios poder sentirme libre, totalmente libre. Ruego por ayuda también, porque sé que no va a ser fácil todo esto.

¡Estoy tan ansiosa por estar viviendo sola! Tan ansiosa por poder invitar a mis amigos a estudiar, a tomar unos mates sin problema. Tan ansiosa por hacer lo que se me cante, pero ojo, tengo muy bien asumido que debo estudiar. 
Estuve esperando esto por mucho tiempo y llegó, y me cuesta creerlo.
Si algún cibernauta perdido llegó a esta entrada, y cree en Dios, le pido oración. 
Si algún otro cibernauta llegó a esta entrada, y no cree en Dios, le pido que me mande toda la suerte del mundo.

Sólo quiero que este infierno termine y comience otro cielo. Mi cielo.

sábado, 7 de febrero de 2015

Una sola, siempre.

Acabo de mirar Comer, Rezar, Amar y juro que tuve una revelación.
Sentí que tengo que ser más autosuficiente, que sólo me tengo a mí misma y a Dios. Que ni siquiera mis amigos están siempre y para siempre.
Que la vida es una sola, UNA SOLA. Una sola vez cumplí 15 años, como así también una sola vez vivo los 18. Y que debería disfrutar al máximo de cada momento (sí, lo sé, suena muy trillado eso) pero es la pura verdad. Cada uno de nosotros debería valerse de uno mismo, de Dios y del mundo. El mundo es nuestro, ¿por qué no soñar con recorrerlo y conocerlo como la palma de nuestra mano?
Pese a todos los obstáculos que puedan llegar a surgir en el transcurso de nuestros días, pese a que esto suene muy soñador, creo que es esto lo que todos deberían saber.
¿Por qué a uno en la escuela no le enseñan que ser feliz es lo más importante? Y sí, ya sé lo obvio. Que la meta principal de las escuelas es que uno salga leyendo y escribiendo y sabiendo un poco de Matemática, de Historia y Biología.
Pero también, todos pasamos la mayor parte de nuestra vida (o por lo menos yo pasé la mayor parte de la mía, porque sólo me valgo de 18 años) ahí, en esos bancos y sillas tristes, tratando de "ser alguien en la vida", a veces sin tener alguien que nos motive a querer levantarnos de la cama todos los días, alguien que diga que ser feliz es un derecho y una obligación.
Porque no todos tenemos en casa a una madre, o un padre o una abuela o una tía que nos hable de la vida, de la felicidad, de la tristeza, de que la vida es una sola. Sólo una. Y que no deberíamos desperdiciar ningún momento de ella.
Y tristemente, no creo que eso se pueda encontrar en otro lugar. No se encuentra en la calle, ni en la casa de un amigo, ni en las clases particulares de Inglés. Yo particularmente, lo encontré en mí misma y en Dios. Pero no todos quieren, pueden, o tienen la posibilidad de acercarse a Dios o de conocerlo como yo lo conocí. Y aunque eso me parezca injusto, yo misma también debería trabajar para que cada habitante pudiera tener una oportunidad de conocer a Dios, y de sentirse mejor con uno mismo, y de sentirse salvado, y lo más importante, de sentirse feliz.
Deberíamos ayudarnos los unos a los otros a ser felices. Pero lo único que hacemos es fijarnos si el de al lado tiene algún defecto del cual podamos burlarnos, o si la chica que recién comenzó la secundaria está embarazada o si los padres de aquel tienen tanto dinero como lo aparentan.
Creo que cada uno debería concentrarse en uno mismo, para poder luego de un exhaustivo exámen, concentrarse en las necesidades de los demás, en las palabras de los demás, en los demás.
Aunque haya excepciones, es claro que uno de los problemas más grandes del ser humano es que pasa toda su vida concentrado en uno mismo, o en unos pocos cercanos.
Cuando todavía hay todo un mundo esperando ser descubierto por cada uno de nosotros, cuando todavía hay miles de personas esperando que alguien les saque una sonrisa o les digan al menos, una palabra.
Todos deberíamos saber eso, y también deberíamos saber que por más religiones distintas que haya, por más creeencias diferentes, por más personas que no crean en que hay un ser superior, creador de todo... Yo sí lo creo, y creo que siempre, SIEMPRE, está ese Dios, en el que cada uno cree de la manera que puede y quiere, que nos ama, incondicionalmente, tal cual somos. Con nuestros millones de defectos y nuestras millones de virtudes. Por más trillado que suene...
Todos nos deberíamos dar la oportunidad a nosotros mismos, de descubrir a ese Dios. De permitirnos creer en Él, de permitirnos tener fe, esperanza, en un Dios.
Todos nos deberíamos permitir ser humildes, ser generosos, ser solidarios, aunque eso no sea algo que tenga raíces en nosotros.
En mi experiencia personal y confesándolo, no solía ser generosa. Solía ser muy egoísta. Hasta que hubo un gran cambio en mi vida, y sólo digo que cuando ves que alguien no tiene tanta ropa en su ropero, que alguien no tiene mucha comida para poner sobre la mesa, y vos podés conseguir que tenga más ropa para ponerse en invierno, o más comida para llenarse la panza, todo el egoísmo que puedas llegar a tener, se te va en un instante. Se los aseguro.

Creo que esto fue una linda reflexión que se me vino a la cabeza. Espero, el que haya tenido la amabilidad de leerla, que la haya disfrutado.


martes, 13 de enero de 2015

Inesperada e indeseada soledad

¿Alguna vez se preguntaron por qué su vida es como es?
Yo sí.
¿Alguna vez se preguntaron por qué ustedes son como son? Más allá de lo físico. Como son emocionalmente, sentimentalmente.
Yo sí.
Y todo indica que esta es una de esas veces.

En este momento, siento una gran angustia, una gran soledad.
Nunca lo digo, tal vez por orgullo, tal vez por vergüenza, pero en ocasiones, me siento muy sola.
Sola en mi tristeza, en mi angustia, en mis llantos, en mis momentos más débiles y deplorables.
Me siento sola en mis miserias, en mis secretos, en mis noches/madrugadas deprimentes y húmedas debido a mis lágrimas.
Pero cuidado, no me malinterpreten. Yo no quiero que alguien se pegue a mí e invada mi triste privacidad. Yo no quiero que alguien me vea llorar desconsoladamente hasta las 5 de la mañana. Y tampoco piensen que todo esto que digo es contradictorio. Yo nunca dije que quiero a alguien, sólo dije que me siento sola. Y sí creo que hay una diferencia entre esos dos conceptos.
Si dijera que necesito a alguien para que esté conmigo en mis trágicos pozos depresivos, estaría mintiendo. Porque yo no quiero que nadie me seque las lágrimas, o me pregunte por qué lloro, o por qué estoy triste. Esos son momentos únicos que paso a solas conmigo misma, muy a gusto.
No mentiría si dijera que mientras me recupero de esos momentos, me siento sola.
Me siento sola durante la resaca de mi tristeza, durante la recuperación, durante los ojos hinchados del llanto y las ganas de dormir que siempre aparecen al final de mi catársis.
Me siento sola ahí, justo ahí.
Y es una soledad que no necesita preguntas, curiosos o invasores.
Necesita de un pilar inteligente que sepa acompañar, sostener, y ayudar a la recuperación de una sesión de catarsis, que hago sólo conmigo misma.

sábado, 10 de enero de 2015

Las despedidas son esos dolores dulces

Mi clásico cierre de año mediante una entrada en este blog, se retrasó un poco. Y me alegra decir que fue a causa de mi viaje de egresados, es decir, el mejor viaje... Lejos.


¿Qué puedo decir del 2014? Fue un año de despedidas, mayormente. Y de logros también.
Terminé la secundaria aprobando todas las materias, terminé el curso de 9 años de Inglés, logré cuidarme un poco más a mí misma, reforcé más mi fe, decidí qué carrera quiero estudiar, me inscribí en la universidad, hice nuevos amigos. Fue un año lindo, y es algo que no digo hace bastante tiempo.
Un año de despedida. En este 2015 le digo hola a una nueva etapa. La más diferente de todas, supongo.
Hola a ser universitaria, a vivir sola, en una ciudad desconocida, algo lejana. Y como es normal, tengo bastante miedo.
Miedo de vivir sola, miedo de si realmente elegí la carrera correcta, miedo de estar en otra ciudad, miedo y más miedo.

Yo no sé cuándo se me fue casi toda mi adolescencia, todavía no puedo creer que ya comencé a tomar mis propias decisiones, que estoy a punto de empezar a forjar mi propio futuro, y eso me asusta.

Este es un año de cambios y debo decir que algunos, ya están doliéndome demasiado.

Confío en que Dios me va a llevar por el mejor camino y que me va a ayudar a levantarme, si es que me caigo.





viernes, 21 de noviembre de 2014

Acá les escribo desde mi gran pozo depresivo.

Juro que quiero desaparecer, no sentir absolutamente nada por un tiempo. Escapar de todo esto. Huír, como siempre tiendo a hacer. Estoy aterrada, asustada, el miedo me invadió. 

El piso se mueve como si fuera un terremoto, el cielo cambia de color. La vida cambia. 
Llegó el momento de partir, llegó el momento de crecer, llegó el momento de... "abrir mis alas".
Y aseguro no estar preparada para nada de esto. Yo sólo quiero que la cama me absorva, ¿es tan difícil de entender?
Yo sólo quiero escapar. 





sábado, 6 de septiembre de 2014

...Cuando se quiere tanto, que te hace doler.


Admiro la capacidad de algunas personas de poder desprenderse de personas que fueron importantes, o inclusive de mascotas. Esa capacidad de dejar ir, aún con mucho dolor en el corazón e inundados de tristeza, pueden ser coherentes, ser realistas y dejar ir... Tal vez para bien propio, o quizás para el bien ajeno, pero pueden hacerlo.

Yo, particularmente, no puedo. Para mí es algo inmensamente difícil tener que dejar ir a personas que significaron mucho para mí.
Me lleva mucho más tiempo que el normal, aceptar que nada va a ser como lo era antes, que lo que me unía con esa o tal persona, se rompió.
Me lleva varias noches de lágrimas, de insomnio, de pensamientos cruzados, de culpas, y de irremediable desesperación como resultado de extrañar. 
Admiro la capacidad de las personas de poder decir adiós y no quedar con secuelas. Aunque creo que nadie en este mundo deja ir a algo/alguien importante sin sufrir un poco. El problema aparece cuando te duele demasiado, cuando te negás a... dejar ir. 
Pero también creo que el tiempo, Dios, y seguramente alguna que otra persona, curan este bello inconveniente. 

miércoles, 23 de julio de 2014

Life is beautiful but you don't have a clue



Listo, lo tengo que decir, lo voy a decir; Me siento sola... Me siento sola porque quiero a alguien que me contenga y no lo tengo. Y no quiero una amiga o un amigo, tampoco sé si quiero "un novio". 
Quiero que alguien se siente al lado mío a verme rota en pedazos y que sin mi intervención, se ponga a pegar todos esos pedazos y a recomponerme de nuevo.
Quiero que alguien me mire a los ojos, y cinco segundos después sepa que me estoy desmoronando por dentro pero que no lo dejo ver, o si lo hago, nadie se da cuenta o nadie lo quiere entender.
Quiero a alguien que me de un abrazo fuerte, fuerte y me diga al oído: no llores, no tenés que llorar por nada ni nadie.

Necesito a alguien que me acompañe cuando sea la mina más feliz del mundo pero que también esté firme al lado mío cuando me quiero morir y no hay forma de hacerme entender que tengo toda una vida por delante.
Necesito a alguien que se siente a rezar conmigo, que me ayude a mejorar mi fe día a día.
Necesito a alguien que se acuerde de mí cuando apenas despierte y quiera dejarme un bello mensaje para cuando yo me despierte, para que comience el día con una sonrisa. 
Necesito a alguien y no sé a quién necesito. 
Creo que siempre fui una persona que tuvo claro que en el momento que deba estar con alguien, ese alguien debe ser mi soporte, alguien a quien pueda recurrir siempre en busca de refugio y alguien a quien pueda admirar. 
Y tal vez, por mis situaciones personales o quizás por otras razones, ahora siento que necesito más que nunca un soporte. Un soporte que no sea un amigo, y que tampoco sea Dios porque su soporte no se compara con nada ni nadie, sino uno que esté firme a mi lado, y que cuando éste se desmorone, yo también pueda sentarme a pegar sus piezas rotas, con mucho gusto.
Yo quiero alguien a quien pueda devolver lo que me de. Como un dar y recibir mutuo.
Tal vez quiero a alguien que me necesite, que no le de lo mismo si estoy o no, que no le de lo mismo si sonrío o no, que no le de lo mismo si lo necesito o no.
Con 17 años (a punto de tener 18 aunque yo me rehúse) una sola vez tuve algo "parecido", algo un poco cercano y un poco lejano a eso, y lo perdí hace tiempo. Y me gustó mucho la sensación de que, por un momento, creí haber conseguido eso que busqué siempre.
Y aunque no fue un éxito, se sintió bien. 
Confieso, luego de haber dicho todo esto, que me cuesta mucho, mucho decir que me siento sola. No sé si la razón de eso es el orgullo o el creer que nadie puede ver que necesito de otro, pero nunca es fácil para mí, decir: me siento sola.