sábado, 26 de diciembre de 2015

Nunca nadie me dio la paz que vos me das

¿Por qué te necesito tanto? Si nunca fuimos ni somos, si nunca tuvimos un título que nos definiera, si nunca signifiqué mucho para vos. Hasta pienso que estoy loca, porque después de todo este tiempo te sigo pensando, te sigo necesitando, te sigo ansiando.
Probablemente, sí tenga un inconveniente psicológico que no me permita dejarte ir. Pero antes que nada, culpá a mis padres y a la vida que me tocó vivir. Yo no tengo nada que ver.
De seguro sos lo más parecido que tuve a un amor, a la felicidad plena de tener cerca a alguien que me haga sentir las cosas que vos me hiciste sentir, a una pasión de una pendeja que todavía estaba descubriendo qué mierda es el mundo. Pero todavía no entiendo bien por qué te aferro tanto a mí.
Lo que sí entiendo y sí sé, es que fuiste alguien completamente importante para mí, y no sé si supiste lidiar con eso. Fuiste todo, en algún momento. Fuiste mi puente hacia Dios y eso es lo mejor que pudiste hacer por mí, tal vez hasta inconscientemente. Y tal vez nunca te hice comprender lo importante que te volviste para mí y es por eso que me rompiste en pedazos. Entendeme, tenía miedo. Tenía 16 años, estaba abrumada, me quería morir todos los días, y no quería que te asustaras y te alejaras de mí si te hacía sentir que en un momento, eras mi mundo entero.
Y es también por ese miedo, que nunca te dije lo mucho que te quise. Porque te quise, y estaba muy asustada como para decírtelo. Me había armado una coraza que al fin y al cabo, no me sirvió.
Fue en vano porque ya estaba completamente de cabeza por vos.

Me diste mucho más de lo que esperaba y me lastimaste mucho más, también.

Lo que más me sorprendió de vos no fue tu bondad, ni tu predisposición a estar cuando te dije que te necesitaba, sino que fue cómo me lastimaste, cómo te importó un carajo lo que sentía por vos y te comportaste como un verdadero pelotudo sin huevos. Y aunque siento que si leyeras esto pensarías que estoy exagerando, que no fue nada y dirías tu frase célebre: pasado pisado; necesito descargar todo esto que tengo guardado hace tiempo.
Nunca escribí nada sobre vos, mientras ocurría todo. Nunca supe por qué.
La catarata de escritos vino después, y debo decir que estoy cansada de ver en mi cuaderno cómo las páginas sobre vos siguen aumentando.
Ahora decime, ¿cómo freno todo esto?
No entiendo cómo tanto tiempo después, sigo (aunque me cueste decir la palabra) esperándote.
Quizás porque significaste mucho para mí y aún estoy tratando de procesar el final de algo que me hizo sentir tan bien.
Porque a pesar de que por momentos fuiste un idiota, me ayudaste de una forma increíble. Creo que vos no entendés lo bien que me hacías. Y hasta tengo miedo de no encontrar a otra persona que me haga sentir como vos me hacés sentir. Nunca nadie me dio la paz que vos me das cuando me abrazás, cuando me hablás, cuando estás conmigo. Tus abrazos son los mejores del mundo y los quisiera tener más seguido. Tus palabras son mi remedio, siempre me decís lo justo y necesario. Con sólo unas pocas de ellas, me calmás y unas veces lo odio y otras amo eso.
Vos calmás mi tempestad, y eso no es poco. No es poco para una mina que se ahoga todo el tiempo en un vaso de agua, que por pequeñeces se enloquece, que siente que es el fin del mundo todo el tiempo, que juró no querer vivir más y vos la ayudaste a encontrarse con esa luz que la hace seguir.
Vos calmás el huracán que hay dentro de mí, y lo sabés. Lo notás, y es por eso que cuando estoy por derrumbarme acudo a vos y con unas simples palabras lo solucionás. Y cuando ves que desfallezco, arreglás todo con un: querés que te vea? Seguido de un abrazo y palabras de aliento.

Me diste muchísimo, más de lo que me podía imaginar la primera vez que te vi, y te lo voy a agradecer toda la vida. Y aunque algún día quisiera que lo sepas, creo que ya es muy tarde.

Por vos hice cosas que no hice por ningún pibe más, con los 19 años que tengo. (Ups... Estoy dando a conocer hace cuánto tiempo que no te puedo dejar ir). Cosas como ratearme del colegio con vos, ir a la cancha a verte jugar, escribirte cartas, hacer que mis viejos te conozcan. Cosas inocentes pero importantes para alguien que no demuestra sentimiento alguno por ningún pibe fácilmente.
Y con esto, me siento en el tope de mi fracaso al admitir que nunca tuve una relación. Nunca me permití querer y ser querida, o cuando si me lo permití estaba en una situación tan rebuscada y complicada que no podía construir ningún tipo de sentimiento.

Y sí, fuiste el único que no me abrumó al bombardearme el celular con mensajes en WhatsApp, fuiste el único al que le confié tantas cosas, fuiste el único con el que no quise nada físico... A mí sólo me importaba estar con vos, todo lo demás... después. Fuiste y sos el único que me da calma, que me da paz y te juro que eso es lo que más aprecio.


Sin embargo, necesito seguir poniendo el dedo en la llaga y decirte: ¿vos te diste cuenta de que me prometiste cosas que no ibas a poder cumplir? (Sí, acá empiezan los viejos y nuevos reclamos) ¿Vos te dabas cuenta de que con un montón de actitudes de mierda me rompías en pedazos? Era una pendeja que estaba obnubilada por vos y fuiste muy cruel.
¿Vos eras consciente de que me dabas explicaciones cuando yo no las pedía ni era a la que debías dárselas? ¿No te parecía que actuábamos como novios sin serlo?
¿Realmente creías que no me ibas a lastimar si me decías que te arrepentís de haber estado conmigo esa noche? ¿Sinceramente pensaste que era una buena idea que me dejaras de hablar, de saludar, así de repente? Y lo que más me dolió es que lo hiciste como si nada.

Nunca entendí por qué hiciste eso, por qué te comportaste de esa forma. Si yo vi en vos una gran persona, vi en vos un pibe con valores, con mucho para dar a los demás.

Pero después de todos estos reclamos, quiero decirte que también aprecio que tanto tiempo después, hoy podamos seguir hablando, podamos seguir charlando y caminando un rato por las calles de esta ciudad, sin miedo a lo que puedan decir los demás.


Y por último, decir que es una lástima que todo lo que sentí y siento por y con vos, sea en vano.


Escribo esto desde uno de los baches en los que no nos hablamos durante meses y desde una de las tantas veces que estuve días, semanas necesitando estar un rato con vos, necesitando verte.

(((Me enamoré y después me comí a un pibe a los 16 años, del cual casi 3 años y varios pibes después, no me puedo olvidar.)))

lunes, 12 de octubre de 2015

Eterna Armonía

Fines de Agosto:

En este último mes, la vida me dio golpes como para que tenga, para que guarde y para que comparta.

Se me fue al Cielo, la persona más importante que hubo en mi vida. La que más amé, la que más adoré, la que más me cuidó y a la que más cuidé. Mi abuela, mi querida abuela. A la que cuidé mejor que a mi propia vida en estos últimos años, a la que amé más que a nada ni a nadie en el mundo.
Debo confesar que tuve miedo de escribir sobre esto, no sé por qué. Su ida al Cielo ocurrió el 20 de julio pasado. Sí, tuve el peor día del amigo del mundo.
Siempre imaginé cómo sería ese día, cómo me afectaría que ella no estuviera más acá conmigo y el dolor que sentía con sólo imaginarlo era totalmente insoportable.

Mediados de Octubre:

Confieso que siempre pensé que ese día iba a morirme. Que no iba a poder soportar el dolor y me iba a morir de tristeza o de un ataque de desesperación.
Creo que eso no pasó, simplemente porque todavía no caigo en lo que pasó. Simplemente, porque en el fondo pienso que mi abuela todavía está viva, y la extraño con ansias, con ansias de verla porque siento que en algún lugar me está esperando para que vaya a visitarla, y eso es lo peor.
Siento que me está esperando, la siento contemporánea. No sé bien cómo explicarlo. La siento, la siento acá en el mundo de los vivos.
Sigo rehúsandome a llevarle flores a un cementerio. Tal vez tiene que ver con que no entiendo que mi abuela está muerta. Pero si me apuran y me preguntan por qué, pienso que es porque si mi abuela está en algún lugar, no es en ese. No es a ese lugar donde tengo que ir a visitarla, a llorarla, a llevarle flores que a las horas estarán marchitas. 
Aunque todavía sienta que no se fue, yo siento que en el lugar donde ella se supone que está, es en el Cielo. Y es por eso que le rezo. Cambio flores, por oración. Me parece que a ella le sirve más que yo rece por ella, -y que a menudo, cuando me animo, le hable directamente a ella-, que el hecho de llevarle unas putas flores a una tumba donde según todos, está ella.
Siempre pensé que es algo inútil llevarle flores a un muerto. A los muertos hay que rezarles. Quizás tengo un pensamiento muy influenciado por mi religión pero sinceramente creo que es muy inútil eso de las flores. Por supuesto que hay que tenerle respeto a la tumba de un muerto y que, no hay que olvidarse que al fin y al cabo, sus restos físicos están ahí. Pero la parte que sigue digamos.... viva, de esa persona, es el alma y no está ahí. A esa parte viva de la persona, a su alma, le sirven las oraciones, no $300 en flores que al otro día el viento las va a volar o se van a marchitar.

A pesar de todo, sigo llorándola. Sigo extrañándola, sigo ansiándola, sigo amándola.



miércoles, 12 de agosto de 2015

Remedio para la culpa: parte I.

11/08/15: madrugada.

Tengo un montón de cosas para decirte pero no sé cómo empezar, no sé qué decir, no sé de qué manera decirtelas. En este mes que estuve en casa, sufriendo, me di cuenta que poco a poco la culpa me va invadiendo y es un sentimiento horrible. La culpa de haber hecho lo que hice, la culpa de que me gustes, la maldita y desgraciada culpa. Y ahora vos, decime, ¿cómo se supone que tengo que reaccionar con el mensaje que me acabaste de mandar? Creo que pensás que podés hacer lo que quieras de mí, cuando quieras y aunque todo esté a favor de tu teoría, no es así. Tengo sentimientos (lamentablemente), no todo me chupa un huevo como a vos. Me pasaron cosas horribles este último mes y no estoy bien. Y no quiero agregarle más leña al fuego. No quiero pasarla peor de lo que la estoy pasando porque vos sos un pelotudo que teniendo novia quiere estar con otra, porque no tiene los huevos suficientes para admitir que no la quiere, que si la quisiera no le haría lo que le hace, que no está enganchado, que no sabe por qué carajo se puso de novio. Y yo no tengo la culpa de todos tus mambos, sí tengo la culpa de no haberte frenado todas las veces que estuvimos juntos. Pero no tengo la culpa de que no quieras admitir la realidad, que está bastante visible para los dos. No tengo la culpa de que no tengas los huevos como para no seguir lastimando a alguien (aunque ella, paradójicamente no sepa que está siendo lastimada) que decís querer mucho. Es obvio que no la querés, es obvio que algo te pasa y que ni vos sabés qué es, pero tampoco querés admitirlo.
Y ahora, me pinchás el globo cómo y cuándo querés, y yo no sé qué hacer. Indefensa, ilusa e ingenua. ¿Qué mierda te digo el jueves cuando vengas a casa y quieras que estemos juntos, otra vez? ¿Qué mierda hago?
Me angustiás demasiado como para ser algo lindo en mi vida. Me generás más angustia que sentimientos buenos, lindos, agradables. Si todo lo que hacemos está mal. Si todo lo que me hace sentir bien, está mal. Quisiera que me dejes en paz, pero me gustás (junto con toda la lista de cosas que te escribí el otro día) y no sé qué carajo hacer.
Algo de calma en el interior tengo, al saber que yo no soy la que te busca, yo no soy la que avanza, sos vos. Aunque no sé si a eso se lo puede denominar como un factor que genera calma pero bueno, así son las cosas.
Ya me veo con toda la gastritis y la fiebre del mundo, por tu culpa. Porque soy lo más psicosomático que existe, todo lo que sufro, se ve reflejado en mi cuerpo, en mi salud física y mental.

12/08/15: madrugada.
La culpa me está matando.
Me das vueltas como en una calesita con todo lo que me decís. Nunca te entiendo bien, nunca sé a qué querés jugar. No te entiendo y creo que esa es una de las cosas que más me molesta de vos.
Ojalá dejaras de hacerme tanto mal.
Estoy hace 3 horas dando vueltas en la cama, rezando, tratando de dormirme, pero más que nada pensando en qué mierda voy a hacer cuando la vea. Probablemente me desintegre en el aire a causa de la culpa que siento. Esta culpa que me está matando por dentro y no sé cómo controlarla.
Y en este momento es cuando me digo a mí misma: JODETE, VOS TE LA BUSCASTE. Y eso es totalmente verdad. Yo sabía lo que hacía, yo sabía en lo que me metía. Entonces ahora, a asumir las consecuencias de mis actos. Tengo 19 años (cumplí 19, todavía no lo creo) y me tengo que hacer cargo de las cagadas que me mando. Aunque este sentimiento sea horrible y esté sufriendo como una hija de puta, de alguna manera tengo que salir a flote. Tengo que encontrar la forma de sentirme mejor, sin lastimar a nadie más y sin herirme más a mí misma.
Yo quiero decir que yo no soy esto. Yo soy una mina mala leche que disfruta de hacer cornuda a otra. Nunca pensé que haría esto, nunca pensé que tendría oportunidad de hacerlo y que actuaría de la forma en que actué. No tengo más excusa que decir que el chabón me encantó desde el primer día de cursada. Por más tonto que suene, soy una persona que cayó en una situación en la cual nunca pensó caer y que ahora no sabe qué carajo hacer para salir de ella.
Necesito ayuda y no sé a quién pedirla más que a Dios.

12/08/15: tardenoche.
Otras personas podrían decir que no es tan grave la situación en la que estoy. Es más, algunas personas podrían haber pasado por lo mismo y haberles chupado un huevo. Pero lamentablemente, yo no soy así. A mí esto no me chupa un huevo y no sé si eso está bien o no.
Sinceramente, no sé qué hacer. ¿Mencioné que la mina es muy buena onda y nos llevamos más que bien? Sí, pero juro que no es falsedad. La mina realmente me cae muy bien y por eso me duele tanto hacerle/haberle hecho esto. ¿Mencioné el hecho de que siempre quiere que nos juntemos y yo la esquivo? No podría ni mirarla a los ojos, sólo la careteo en la universidad y por obligación. Paren,¿mencioné que es mi compañera de cursada y que él también lo es? ¿Ven por qué me quiero morir?
La situación es bastante complicada. Mínimo, toda mi carrera voy a cursar con ella y pensar: a esta mina la hice cornuda. 
No piensen que soy una perra sin corazón, porque lo tengo. Tengo corazón y sentimientos y a causa de eso es que ahora me estoy muriendo de culpa.
Todavía no llegué a la parte en la que me arrepiento, puede sonar contradictorio ya que la culpa debería ser muestra de arrepentimiento pero no. Todavía no pienso: ojalá no lo hubiera hecho. Y creo que también es por eso que me siento tan mal. Sé que estuvo mal lo que hice, sé que no lo debería haber hecho pero no me arrepiento. Me encantó y me encanta estar con él a pesar de las condiciones en las que ocurre todo, a pesar de que seamos tan opuestos, tan diferentes, a pesar de que él sea el ser más pelotudo del planeta.
Y ése es otro problema a plantear: ¿por qué me gusta tanto el pibe si es un completo idiota? ¿por qué disfruto de estar con él si somos dos polos totalmente opuestos? Si sé que en algún momento vamos a terminar chocando y de esa colisión va a salir algo más que sólo chispas. Y ese algo más sería: yo hecha mierda. Y sin embargo, sigo dándome manija con él, sigo pensando en él, sigo queriendo estar con él, eso sí, en otro estado que no sea "de novio".
¿La solución a todo esto? No la sé. Pero algo que se acercaría bastante a una solución sería que a mí no me pase nada cuando veo/estoy con el chabón, que cuando los vea juntos chapándose, abrazándose, no me queria romper en mil pedazos, que yo me olvide completamente de él. Pero, ¿cómo carajo hago? No, a mí no me sirve eso de esquivarlo lo máximo posible, de reprimir sensaciones No, no me sirve, soy boluda. Eso pasa. 
Tal vez debería aclarar que nunca pude olvidarme de un día para el otro de un pibe que me haya gustado mucho. ¿Vieron esas minas que están mucho tiempo con un pibe, cortan y a la semana ya están con otro? Bueno, a mí nunca me pasó porque nunca pude hacerlo.
No sé si decir que me engancho fácil, pero si decir que a veces siento con mucha intensidad las cosas. Y eso me juega en contra. 
Me repito todo el tiempo: yo sola me metí en esto y yo sola tengo que salir. Pero, ¿cómo carajo salgo de esta? Yo sabía en lo que me metía pero nunca pensé que el "esta es la primera y única vez" que salió de su boca, sería una vil y cruel mentira. 
Mis amigas lo odian. ¿Mencioné que me hizo prometerle que nunca le contaría nada a nadie de lo que pasó? Y como verán, no cumplí con mi promesa, es que ¿qué clase de pelotudo cree que con un simple "no le digas a nadie" una mina va a callarse la boca y no contarle a sus amigas lo sucedido!? ¡Solamente él! Además, yo les cuento a mis amigas absolutamente todo y este hecho memorable no iba a ser una excepción. Digo memorable, porque como ya dije, me gustó desde el primer día de cursada y ellas lo supieron de inmediato. También supieron de inmediato cada charla, cada pequeño detalle de él y entonces, con toda esa información llegaron a una obvia conclusión: es un pelotudo.
Para dar más datos precisos, estuvimos 3 veces. Y no fueron 4 porque en una de esas veces, fui fuerte y le dije que no quería estar más en esa situación, que a juzgar por sus acciones, se iba a prolongar por demasiado tiempo con consecuencias devastadoras para mí. -Cabe aclarar que en ese momento los dos le pusimos fin al "amorío". Nos despedimos, nos cagamos a puteadas, nos dijimos cosas lindas y nos duró un mes, hasta que el Señor "no sé por qué hago esto" decidió que estaría bien encerrarme otra vez entre sus brazos y besos.- También me siento obligada a decir que gracias a Dios, también fui fuerte y me negué a que eso de unos besos, unos mimos y charlar abrazados en la cama, no se fuera a mayores. Si eso hubiera pasado, yo no sé en qué estado estaría en este momento. 
Todavía no volví a estar a solas con él desde esa última vez. Siento que soy su juguete pero yo accedí al juego. Ahora, a bancarme las consecuencias.