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Si quisiera contar sólo un poco de mi vida acá, no sería capaz.

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sábado, 22 de marzo de 2014

No fue bueno verte de nuevo, no debió haber pasado nunca: parte 2.

Yo sé que si estuvieras leyendo esto, te reirías y pensarías que soy la mina más trastornada del planeta por todavía sentir cosas por vos, cuando hace meses que... "no pasa nada". Y creo que nunca pasó algo importante, pero gracias a Dios, nunca vas a leer este blog.
Yo sé que no debería sucederme nada cuando te vuelvo a ver después de... ¿hace cuánto tiempo que no te veía?... ¿Semanas? ¿meses? A lo que voy es que hoy después de que me saludaste, hubiera corrido detrás de vos para no dejarte ir. Y ahora, sola, sentada en mi cama, tengo la necesidad de un abrazo tuyo. Tengo la necesidad de hablar con vos, de que me escuches, de que me entiendas, de que me aconsejes, otra vez.
Tal parece que convierto todo esto en un círculo vicioso. Odio esta situación, odio más que yo misma me haya metido en esto. Siempre me meto en lugares enmarañados pero con este lugar me equivoqué y bastante.
Nunca voy a entender por qué me siguen pasando cosas con vos, después de todo este tiempo. Puedo dar algunos argumentos casi convincentes pero al fin y al cabo, no lo entiendo.
Muchas cosas en esta vida son injustas, y tal vez esta sea una de ellas.
Todavía tengo mucho para decirte, todavía tengo cosas para darte (le compré un rosario, le dije que tenía una sorpresa para él y le encantó la idea).
Me parece que la única que no quiere que todo quede inconcluso soy yo, por eso sigue haciendo cosas para mantener "esto". Y está perfecto ser la única, vos no tenés la culpa de nada, pero también sos el culpable de todo.
Se darán cuenta de que no sé cómo carajo solucionar la situación. Hay detalles que me hacen pensar que avancé y por fin me estoy olvidando de él, pero lo veo otra vez y se me desarma el mundo.



martes, 18 de febrero de 2014

No fue bueno verte de nuevo, no debió haber pasado nunca...


Pasaron 6 meses (casi 7), y todavía te extraño.
Y me arrepiento con el alma de nunca haberte dicho lo mucho que te quise y lo importante que fuiste para mí.

Perdón, y absolutamente gracias por todo.

viernes, 3 de enero de 2014

The nights are long but the years are short when you're alive

No sé. Me gustaron estas flores.

¡Qué año el 2013! Además de que se me pasó en un abrir y cerrar de ojos, ese año para mí, fue de revolución.


Revolución porque me rebelé como adolescente.
Hice cosas totalmente alocadas, que tal vez estén mal, pero las hice y aprendí mucho de todas esas situaciones que viví.

Revolución porque sentí cosas que nunca antes había sentido.
Me uní más que nunca a mis amigas, me enamoré... (Se podría decir así) Pero nada tuvo que ver con el amor.
Más bien tuvo que ver con ser adolescente y encapricharme y sentir salvajemente todo tipo de sentimientos hacia una persona, la cual todavía no logro... superar.

Revolución porque seguí formándome como persona, o como la persona que intento ser.

Hice tres retiros espirituales, los cuales me enorgullece decir, hicieron que mi fe resucite y esté más viva que nunca. Gracias a eso y demás experiencias y demás personas, encontré a Dios, de una manera totalmente distinta, hermosa y fervorosa.

Creo que el 2013 fue un año clave en mi vida. Y el 2014 lo será más.


Este año es mi último año de secundaria. Dentro de estos 365 días, tendré que elegir una carrera universitaria, tendré que buscar un lugar donde vivir lejos de mi ciudad, tendré que, seguramente y aunque me duela decirlo, dejar a algunos amigos atrás, por cuestiones de la vida. La vida hace que te muevas constantemente, y si debo empezar a formarme como persona adulta, yendo a la Universidad o dónde mierda quiera ir, tengo que dejar muchas cosas atrás, y personas también.

Gracias a Dios que me quedan 362 días para asimilar todo eso.


Debo confesar que tengo mucho miedo, un miedo extraño que nunca antes había sentido.

Pareciera que el piso bajo mis pies, se fuera a desmoronar y yo quedara en caída libre.


Mi vida no es perfecta, y probablemente quiera cambiar un 80% de ella, pero tengo miedo de que se derrumbe y yo quede en medio del caos, intentando reconstruirla.


Bendiciones, y feliz 2014.


domingo, 15 de diciembre de 2013

Aunque asuste la idea de perderte, es más grande la vergüenza de no dejarte volar...


Si algún día, en el futuro, te veo por ahí, y no tengo esas ganas locas de lanzarme sobre vos y abrazarte y besarte, si algún día te cruzo por la calle, en otra ciudad tal vez, y mis mejillas no cobran color, si algún día, volvemos a intercambiar palabras, y no actúo como estúpida, y los nervios no se apoderan de mí, eso querrá decir que ya no significás nada para mí.
Y ese día en el que yo pueda estar en el mismo lugar que vos, sin buscarte todo el tiempo con la mirada, sin tratar de hablarte a toda costa, y sin estar pensando todo el tiempo en vos, ése día, me va a aliviar el alma, me va a alegrar, aunque ahora no quiera aceptarlo.


Porque tengo que aceptar que debo dejarte ir, tengo que dejarte volar. Tengo que aceptar que ya se terminó esa mentira de amistad que teníamos, tengo que admitir que nunca más me vas a besar, tengo que lograr de alguna forma, no pensarte más ni querer hablarte cuando estoy angustiada. 

Tengo que aceptar que fue lindo haber encontrado una persona que con tan sólo una palabra me tranquilice, pero que ahora debo dejarla ir. 

Tengo que aceptar que aunque cada vez que te tengo al lado, me llene de una inmensa paz interior, esa rara y disconforme relación que teníamos, se terminó y nunca va a volver a ser.

Tengo que aceptar que las cosas se terminan, que a la gente se la debe superar, y que aunque haya situaciones en la vida que son hermosas, cuando terminan, terminan definitivamente.


Si hay algo que me cuesta y mucho, es superar, superar situaciones, superar sentimientos, superar los cambios, superar a las personas.
Y eso hace que por momentos, me enoje muchísimo conmigo misma, por no darme la oportunidad de seguir adelante con mi vida, pese a las idas de personas, o de situaciones que en algún momento me hicieron sentir feliz.

Puede ser que sea muy exigente conmigo misma, y no me permita sentir...
A vos te quise mucho (¿o te quiero mucho?), con vos todo fue distinto, y todo eso que vivimos, y todo lo que sentí por vos (¿o sigo sintiendo?) me es muy difícil de olvidar.

Bah, no olvidar, porque no puedo quemarme las neuronas para que mis recuerdos con vos se destruyan, pero simplemente superar todo eso...

Simplemente dejar de pensar en esos momentos juntos, en esas charlas hasta la madrugada, en esas cartas que nos escribimos...

Dejar atrás todo eso y seguir adelante... Creo que ése es mi gran desafío.




viernes, 25 de octubre de 2013

The things I said to you were true... I could never change just what I feel, my face will never show what is not real.


Todo recae en vos. Todo se resume a que sos el culpable de que yo esté diferente. Cada uno de mis pensamientos desemboca en vos, inevitablemente. Sos difícil de superar, eh. Nunca lo habría imaginado así. Ya no sé a quién culpar por eso, si a vos por haber sido tan fugaz pero tan intenso a la vez, si a mí misma por ser tan... boluda, creo que es la palabra, o a Dios por ponerte en mi camino y comprarte un terreno en mi cabeza.

 Tal vez es un poco de todo, y quizás hay que juntarlo para sacarte de acá.

¿Qué harías si supieras todo esto? Seguro pensarías que estoy obsesionada, que tengo algún otro trastorno mental o algo así.

¿Querés saber algo? Me duele que me hayas hecho promesas que no ibas a cumplir, que me dijeras que ibas a estar acá conmigo cuando esté mal, cuando necesite un abrazo, cuando necesite que alguien me escuche. Me duele mucho, porque yo nunca te pedí nada, nunca te pedí absolutamente nada, fuiste vos quién ofreció todo, y para colmo, en vano.


Me genera mucha bronca no poder sacarte de mis pensamientos, no querer despegarme de vos, aunque creo que ya lo hicimos. No te molestás ni en saludarme, mientras que la estúpida esta sigue escribiendo melancolías sobre vos.

¿Por qué soy tan pelotuda? Quiero creer que no te estás burlando de mí, pero a veces se hace imposible. Estoy muy enojada conmigo misma por no querer dejarte ir. Estoy enojada con el mundo, porque te pone en todo lo que hago. Estoy muy enojada porque me lastimo a mí misma, tratando de retenerte en mi cabeza. Me hace mal querer hablar con vos, y no poder... No me animo a hablarte porque ya pasaron casi 3 meses y estoy casi segura de que ni siquiera querés escuchar mi nombre.
No me animo a decirte que estoy mal, mi orgullo tiene miedo de que te creas demasiado importante (aunque lo sos) porque te extraño. 
Todo esto es un asco, estoy harta de esta situación monótoma y aburrida de todos los días, porque aunque me seguís gustando y una parte de mí, quiere que vuelvas a mi vida, estoy cansada de vos y de todo lo que siento. Estoy cansada de repetir tu nombre una y otra y otra vez, estoy cansada de verte conectado y que no me hables, estoy cansada de que no me saludes cada vez que nos cruzamos en el colegio... Aunque pensándolo bien, no estoy cansada de todos esos hechos en sí, sino de lo que siento cada vez que ocurren.

Estoy cansada de sentirme así, vacía, sin ganas, triste (aunque a mi orgullo no le agrade admitirlo), por un pibe... Que al fin y al cabo, me lastimó.

Y no voy a empezar con toda esa pelotudes de que me diste momentos lindos, que fuiste (o sos) importante, que te quise (y te quiero), y más idioteces, porque no tengo ganas de pasar por todo eso de nuevo.


Tengo ganas de volver a ser la de antes, la que no te quería, pero también tengo miedo de mi vida sin vos.


Y espero algún día, dejar de necesitar tus abrazos...





miércoles, 9 de octubre de 2013

Todo era mejor, cuando éramos desconocidos queriéndonos conocer.


Nada es más injusto que el que vos estés viviendo tu vida normalmente, y yo esté acá revolcándome en recuerdos, pensamientos boludos, en fin, estupideces.


Siempre fui una persona a la cual no le gusta expresar sus sentimientos, tampoco me agrada ninguna forma de expresarlos (Al no ser, la escritura o la música, pero eso ya es otra cosa), y con vos... ¡fui tan diferente! Al poco tiempo de llevarnos bien, te hice saber que me gustabas (qué feo suena ese verbo en pasado, cuando está más latente que nunca), además, hice cosas que nunca antes había hecho por alguien que me atraía.

Desde ratearme del colegio con vos, mentirle a mi vieja, perder horas de sueño por quedarme hablando con vos hasta altas horas de la madrugada, ir a ver uno de tus partidos de fútbol, entre más y más boludeces, que para mí fueron cosas importantes.


Destrozaste esa coraza que tenía alrededor, te empeñaste en hacerlo, yo nunca te pedí nada, y es más, si alguna vez fuimos tan... "cercanos", vos también fuiste uno de los culpables.
Leyendo esto, suena a que fuiste algún noviecito o algo por el estilo, pero toda esa primera impresión, se cae cuando recuerdo que nos besamos sólo una vez, que te arrepentiste de hacerlo, que le dijiste a tus amigas que fue sólo para "darme el gusto", que fuiste un pelotudo poco inteligente, QUE TE SIGO QUERIENDO A PESAR DE TODO.


Qué despechada que sueno, pero es la verdad, y esta es mi entrada donde puedo decir lo que yo quiera.

Todavía no logro comprender cómo puede ser que una persona que me hizo (o hace...) taaaaan bien, pudo además, lastimarme así y tratarme como si fuese "descartable".

Son dos polos opuestos que se juntan perfectamente en vos, y no lo puedo entender.

Detrás de esa mirada tan dulce, esa voz de nene, esas manos sudorosas, ese vocabulario extraño y correcto que utilizás al hablar... ¿Hay una mierda de persona?

A veces, aunque duela, creo que sí la hay.


Hiciste tantas cosas buenas por mí, que no puedo creer que hayas sido tan basura como lo fuiste. Te esforzaste tanto en repetirme siempre "Tenemos que ser amigos", para besarme luego. Dormiste feliz esa noche cuando por primera vez, te dije "Te quiero"... ¿Para qué?

¿Para hacerme sentir la mina más pelotuda del mundo?, ¿Para avergonzarme?, porque eso es lo que hiciste.

Y te repito, yo como una boluda monumental, sigo sintiendo algo por vos.

Después de toda la mierda que me tiraste, sigo queriendo tus abrazos.

Después de que te alejaras de un día para el otro, sin decir palabra alguna, sigo queriendo tus besos.


Después de que me trataras como si fuese una basura, sigo escribiendo todo el tiempo sobre vos, sigo sobrecalentando mi cerebro de tanto pensar en vos, sigo hartando a mis amigas de tanto hablarles siempre de lo mismo... de vos. Sigo sonriendo cada vez que te pasás por mi cabeza.


Sigo como antes (antes = cuando empezabas el día escribiéndome "Buen día" y lo terminabas con un "Que descanses bien"), o peor, y vos, como si nada, respirando como si nada.


Y ahora decime, ¿cómo carajo sigo? 

¿Cómo carajo te rajo de mi cabeza? Si estás en todos los lugares, Dios te pone en cada cosa que hago.


Ojala algún día entiendas lo bien, y lo mal que me has hecho.

Ojala algún día, pueda hacerte comprender todo esto... Yo, o la vida, o Dios, o lo que sea.





sábado, 28 de septiembre de 2013

Desafortunadamente, un abrazo tuyo, lo curaría todo.

- Siendo sincera, nada me salió como lo esperaba en esta semana. Pasaron tantas cosas tristes que no quiero rememorarlas para escribirlas, aunque voy a contar el hecho principal. Mi vieja revolvió mi ropero, encontró el cuaderno donde escribo absolutamente todo y lo leyó.

Ahora sabe de mis borracheras, de mis escapadas, de todos los chicos en mi vida, mis más profundos sentimientos, mis secretos, cosas que ni siquiera me animaba a contarle a mi psicóloga o a mis amigas, ahora ella las sabe. 

Nunca le voy a perdonar haber leído ese cuaderno. Ahora no quiere dejar que salga de la casa, excepto para ir al colegio. Hasta quiere que un psiquiatra me atienda, porque me puse en pedo varias veces, porque estuve con pibes, porque le saqué plata, porque escribí que deseo que se muera cada vez que me denigra, que me desvaloriza, que me insulta, que amenaza con golpearme.


No voy a mentir, estoy asustada, triste, nerviosa, sin ganas. No entiendo por qué pasó esto, sólo Dios lo sabe. Sólo me tranquiliza dormir, y tirarme en la cama a rezar.


Ya no sé cómo seguir, y aunque parezca una estupidez lo que pasó, a mí me destrozó.

Ese cuaderno tiene 4 años de mi vida escritos en cada hoja, mis sentimientos, mis secretos, todo. Y la hija de puta de mi "mamá", que nunca debería haberlo leído. Tengo muchísima impotencia, mucha bronca, tengo ganas de decirle que la odio y que nunca debió haber leído eso. 


Sé que cometo errores, que no hago todo bien, pero también sé que lo que ella hizo, es imperdonable, que Dios se va a encargar de todo.


Pray.